Alemania lidera en licencias MiCA mientras los bálticos impulsan la infraestructura cripto

Alemania encabeza la UE en proveedores cripto autorizados bajo MiCA, pero los países bálticos se posicionan como centros clave de infraestructura de pagos, redefiniendo la competencia europea.

11 de octubre de 2026
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Alemania lidera en licencias MiCA mientras los bálticos impulsan la infraestructura cripto

Alemania lidera actualmente el régimen de Mercados de Criptoactivos (MiCA) de la UE con 89 proveedores de servicios de criptoactivos (CASP) autorizados, más del doble que Francia (35) y Países Bajos (29), según datos de septiembre de 2026. Este liderazgo refleja la temprana adopción de MiCA por parte de Alemania y su atractivo para firmas que buscan autorización paneuropea.

Sin embargo, voces del sector como Konstantins Vasilenko de Paybis sostienen que el desarrollo de la infraestructura de pagos cripto se está desplazando hacia el este, donde los países bálticos—especialmente Lituania y Letonia—combinan permisos regulatorios con sistemas de pago avanzados. Lituania cuenta con 248 empresas fintech que atienden a casi 40 millones de clientes, y sus instituciones de pago procesaron 166.000 millones de euros en 2025, según datos del sector.

Aunque Lituania y Letonia cuentan con menos CASP autorizados—13 y 10 respectivamente—su infraestructura regulatoria y de pagos está ganando protagonismo. El Banco de Letonia cobra una tarifa de 2.500 euros por la revisión de solicitudes CASP, una de las más bajas de la UE. Este bajo costo, junto a procesos regulatorios ágiles, ha facilitado la entrada de plataformas como Paybis, que obtuvo licencias MiCA y de pagos en mayo de 2026.

Por contraste, Estonia ha visto reducir drásticamente sus firmas de criptoactivos con licencia, de 1.234 en 2019 a solo 53 en diciembre de 2023, tras la implementación de regulaciones más estrictas. Esta tendencia ha llevado a muchas empresas a buscar entornos más favorables en la región, consolidando el papel de Lituania y Letonia como nuevos polos de referencia.

El marco MiCA permite a los CASP autorizados operar en toda la UE, restando peso al tamaño del mercado nacional. En consecuencia, la competencia se define menos por el número de licencias y más por la capacidad operativa e infraestructura para procesar transacciones a gran escala.

Para inversores y empresas, operar desde un país con muchas licencias no garantiza una mejor infraestructura transaccional ni mayor alcance de clientes. Los países bálticos están aprovechando sus sistemas de pagos avanzados para posicionarse como líderes en procesamiento de transacciones cripto, lo que podría redefinir la competencia regional a medida que MiCA evoluciona.

El ejemplo de Estonia evidencia los riesgos de regulaciones estrictas, que pueden reducir el número de firmas autorizadas y trasladar la innovación a jurisdicciones más permisivas. Para los reguladores, el reto será equilibrar la supervisión con incentivos que impulsen el desarrollo de infraestructura y el crecimiento del mercado bajo MiCA.

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