El euro cae a mínimo de 17 meses por temor a la deuda francesa y crisis en la eurozona
El euro cayó a $1.1161 por el aumento de la prima de riesgo francesa y la convocatoria de elecciones anticipadas en España, reavivando el temor a una nueva crisis de la eurozona.

El euro cayó a un mínimo de 17 meses, ubicándose en $1.1161 frente al dólar, debido a la creciente preocupación por el aumento de la deuda pública en Francia y la inestabilidad política en España, lo que ha puesto en entredicho la estabilidad de la eurozona.
En la apertura asiática, el euro reflejó el nerviosismo de los inversores tras el repunte del bono francés a 10 años, que alcanzó el 4,917%, cerca de un máximo en 24 años. La brecha entre los bonos franceses y alemanes a 10 años se amplió a 146 puntos básicos, el mayor incremento semanal en 17 años. Analistas de ING y KBC apuntan que esta divergencia revela dudas crecientes sobre la disciplina fiscal en la segunda mayor economía del euro.
La preocupación se intensifica dado que el déficit de Francia asciende al 5,4% del PIB, con una meta de reducción al 5% para 2027. El ministro de Finanzas Roland Lescure enfrenta presión para calmar a los mercados, ante el temor de que el aumento de los costes de financiación ponga en riesgo la senda fiscal del país y genere efectos de contagio en la región. El encarecimiento del servicio de la deuda dificulta la reducción del déficit sin frenar el crecimiento.
El escenario se complica por la situación política en España, donde el presidente Pedro Sánchez convocó elecciones generales anticipadas para el 29 de noviembre tras el rechazo parlamentario de dos decretos clave de vivienda. La rentabilidad del bono español a 10 años subió a 4,07%–4,09% por la mayor percepción de riesgo. El adelanto electoral introduce incertidumbre en la cuarta economía de la eurozona, en un contexto de inflación persistente, que fue del 3,8% en septiembre de 2023.
La depreciación del euro tiene efectos inmediatos para consumidores y empresas europeos, al reducir el poder adquisitivo y encarecer las importaciones. Una moneda más débil puede también avivar la inflación, dificultando la labor del Banco Central Europeo (BCE), que ya enfrenta la presión del alza en las rentabilidades de la deuda. Analistas advierten que, de continuar esta tendencia, la eurozona podría revivir tensiones similares a anteriores crisis de deuda.
Ante este panorama, los inversores están rotando hacia bonos alemanes, considerados refugio en momentos de tensión. Sin embargo, esto eleva las primas de riesgo sobre otros bonos denominados en euros, encareciendo la financiación para varios países miembros.
El BCE se encuentra bajo la lupa respecto a su respuesta. Si bien no ha anunciado medidas concretas, se barajan compras selectivas de activos u otras intervenciones para contener la volatilidad. La evolución dependerá de si Francia y España logran restaurar la confianza mediante estrategias fiscales y políticas creíbles, y de la capacidad del BCE para equilibrar estabilidad e inflación.



