El FMI mantiene las previsiones para Italia y rebaja el crecimiento esperado de Francia y Alemania

El organismo internacional advierte que el aumento de los precios de la energía y la incertidumbre geopolítica continúan condicionando la recuperación económica europea, mientras España mantiene un desempeño superior al promedio de la eurozona.

9 de julio de 2026
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El FMI mantiene las previsiones para Italia y rebaja el crecimiento esperado de Francia y Alemania

La recuperación económica de Europa avanza a diferentes velocidades.

En su actualización del World Economic Outlook, el Fondo Monetario Internacional (FMI) mantuvo sin cambios las previsiones de crecimiento para Italia, pero revisó a la baja las estimaciones para Francia y Alemania, reflejando el impacto que siguen teniendo el encarecimiento de la energía, la incertidumbre internacional y la desaceleración de la actividad económica sobre las principales economías de la eurozona.

El FMI prevé que Italia crecerá un 0,5% tanto en 2026 como en 2027, apoyada principalmente por las inversiones vinculadas al Plan Nacional de Recuperación y Resiliencia. No obstante, el organismo advierte que el aumento de los precios de los alimentos y de la energía seguirá presionando la inflación durante los próximos años.

En cambio, las perspectivas para Francia y Alemania son menos favorables.

El crecimiento previsto para Francia se redujo hasta el 0,6% en 2026, tres décimas por debajo de la estimación publicada en abril, mientras que Alemania registraría una expansión del 0,7%, afectada por la debilidad del sector industrial, el elevado costo de la energía y un contexto internacional menos dinámico.

Por el contrario, España continúa destacándose entre las grandes economías europeas, con una previsión de crecimiento del 2,1% para 2026 y del 1,8% para 2027, impulsada por el consumo interno, el turismo y la inversión.

El FMI identifica las tensiones geopolíticas como el principal riesgo para la economía europea.

La inestabilidad en Oriente Medio y la incertidumbre sobre el suministro energético mundial podrían provocar nuevos aumentos en los precios del petróleo, el gas y otras materias primas, alimentando la inflación y reduciendo el ritmo de crecimiento económico.

Como consecuencia, el organismo elevó su previsión de inflación mundial al 4,7% en 2026, señalando que el proceso de desaceleración de los precios observado durante los últimos años se ha interrumpido temporalmente debido al encarecimiento de la energía y al aumento de los costos logísticos.

Ante este escenario, el FMI recomienda mantener políticas fiscales prudentes, preservar la independencia de los bancos centrales y continuar impulsando inversiones en áreas estratégicas como la seguridad energética, la inteligencia artificial, la innovación y la transformación digital.

Las nuevas previsiones muestran una Europa cada vez más heterogénea.

Mientras algunas economías del sur mantienen un crecimiento relativamente sólido, los grandes motores tradicionales del continente afrontan un contexto más complejo marcado por la desaceleración industrial, la incertidumbre geopolítica y la persistencia de elevados costos energéticos.

Para el FMI, la capacidad de Europa para recuperar un crecimiento sostenido dependerá no solo de controlar la inflación, sino también de fortalecer su competitividad mediante reformas estructurales, inversión e innovación.

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