Rumanía destina 650 millones de euros a acelerar la energía solar y el almacenamiento en edificios públicos

Rumanía ha aprobado 650 millones de euros en subvenciones para instalaciones solares y de almacenamiento en edificios públicos, buscando mayor eficiencia energética y reducción de costes para entidades estatales.

10 de septiembre de 2026
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Rumanía destina 650 millones de euros a acelerar la energía solar y el almacenamiento en edificios públicos

Rumanía ha aprobado dos programas de subvenciones por un total de 650 millones de euros para financiar instalaciones solares y sistemas de almacenamiento en edificios públicos, con el objetivo de impulsar la adopción de energías renovables y reducir los costes operativos en el sector estatal.

El gobierno encabezado por el primer ministro Ilie Bolojan cubrirá hasta el 100% de los costes elegibles de los proyectos, con un tope de 10 millones de euros por beneficiario. El primer programa destina 500 millones de euros a nuevas instalaciones solares que deberán incluir almacenamiento con baterías, mientras que el segundo asigna 150 millones de euros para añadir almacenamiento a instalaciones renovables ya existentes.

La convocatoria para presentar proyectos se abrirá el 11 de septiembre de 2026 y se cerrará el 6 de noviembre de 2026, o antes si se agota el presupuesto. Las solicitudes serán evaluadas entre el 9 de noviembre de 2026 y el 12 de febrero de 2027, y los proyectos seleccionados deberán estar finalizados y en funcionamiento antes de que termine 2029.

La iniciativa está dirigida a municipios, consejos provinciales, hospitales públicos, universidades estatales y otras instituciones estatales, con el objetivo de mejorar la eficiencia energética, reducir las facturas eléctricas y promover una mayor independencia energética en el sector público rumano.

Según datos citados por pv magazine Global, Rumanía cuenta actualmente con 8,5 GW de capacidad solar instalada, habiendo añadido 1,8 GW solo en la primera mitad de 2026. El volumen de la nueva financiación evidencia la intención del gobierno de acelerar el despliegue, especialmente en el ámbito institucional.

Los programas cubrirán la totalidad de la inversión necesaria, eliminando las barreras financieras para las entidades públicas. Sin embargo, persisten riesgos como el posible agotamiento anticipado del presupuesto y retrasos en la ejecución de los proyectos, que podrían limitar el impacto de las subvenciones.

Para Europa, la iniciativa rumana ilustra el impulso renovado en inversiones de energía limpia en el sector público. Para actores de América Latina, el modelo ofrece un ejemplo de cómo el apoyo gubernamental puede acelerar la adopción de renovables en instituciones, con potencial para inspirar políticas similares.

El gobierno rumano aún no ha detallado los criterios específicos para evaluar las propuestas ni cómo garantizará la distribución eficaz de los fondos. El impacto de estos programas sobre los costes energéticos y la eficiencia a largo plazo será seguido de cerca por responsables políticos e inversores en toda la UE.

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