Sheryl Sandberg apuesta por la startup de inspección vehicular con IA cofundada por el búlgaro Vince Gaydarzhiev y que ahora apunta a Europa
Self Inspection captó aproximadamente €8,6 millones para expandir en Norteamérica y Europa su tecnología de inspección de vehículos mediante inteligencia artificial. La compañía ya procesó más de un millón de inspecciones y cuenta con Stellantis Financial Services entre sus clientes corporativos.

El emprendedor tecnológico búlgaro Vince Gaydarzhiev traslada ahora su experiencia en inteligencia artificial desde la seguridad biométrica hacia uno de los procesos más tradicionales de la industria automotriz: determinar de manera rápida, consistente y escalable el estado real de un vehículo.
Self Inspection, la compañía con sede en San Diego que cofundó, cerró una ronda Serie A de $10 millones, equivalentes a aproximadamente €8,6 millones, liderada por Sandberg Bernthal Venture Partners, el vehículo inversor de Sheryl Sandberg. Los recursos serán destinados al desarrollo de nuevos productos, la incorporación de más grandes clientes corporativos y la expansión hacia mercados europeos, que se convierten así en uno de los principales objetivos de la próxima etapa de crecimiento.
La operación también incorporó inversiones estratégicas de U.S. AutoForce y Westlake Financial, además de Costanoa Ventures, Rebellion Ventures y DVx Ventures, firma creada por el expresidente de Tesla Jon McNeill. El fondo búlgaro BrightCap Ventures fue el único inversor europeo de la ronda, una participación que podría funcionar como puente para el desembarco de Self Inspection en el continente.
Gaydarzhiev ya posee una trayectoria destacada en inteligencia artificial. Antes de Self Inspection fundó Alcatraz AI, especializada en sistemas biométricos de control de acceso, y anteriormente formó parte del equipo de Face ID de Apple y trabajó en el desarrollo de GPU en Nvidia. Alcatraz captó más de €86 millones en financiación, de acuerdo con la biografía profesional del emprendedor.
La aplicación ahora es completamente diferente, pero el principio tecnológico resulta similar: utilizar visión artificial para convertir una evaluación tradicionalmente dependiente del criterio humano en información estructurada que pueda incorporarse a procesos empresariales.
Convertir cualquier smartphone en una herramienta de inspección
Fundada en 2021, Self Inspection combina inteligencia artificial, computer vision y cámaras de smartphones para automatizar la evaluación del estado de un vehículo sin necesidad de utilizar equipamiento especializado.
Un conductor, concesionario, operador de flotas o cliente recibe instrucciones para capturar mediante su teléfono una serie estandarizada de imágenes. El sistema analiza posteriormente el material, identifica daños y genera un informe que puede incluir trabajos necesarios, piezas y estimaciones del coste de reparación. Los resultados quedan almacenados como un registro auditable asociado al vehículo.
El objetivo de la empresa no consiste únicamente en digitalizar una inspección que anteriormente realizaba una persona alrededor del automóvil. Su ambición es construir lo que denomina un “System of Record for Vehicle Condition”, es decir, un registro digital confiable sobre el estado físico del vehículo capaz de acompañarlo durante toda su vida útil.
La propuesta adquiere especial relevancia en una industria donde un mismo automóvil puede pasar por las manos de fabricantes, compañías de leasing, flotas empresariales, rentadoras, concesionarios, bancos, plataformas de subastas y diferentes propietarios particulares.
Los informes sobre antecedentes del vehículo ya forman parte habitual de muchas compraventas de automóviles usados. Self Inspection apuesta a que el estado físico del automóvil se convierta también en una capa permanente de información digital, capaz de determinar qué daños existían, cuándo aparecieron y cuál sería el coste aproximado de repararlos.
Detectar automáticamente una abolladura o un rayón, sin embargo, representa solamente una parte del desafío. Para que la inteligencia artificial pueda utilizarse en operaciones empresariales reales, sus resultados deben ser suficientemente consistentes para respaldar decisiones relacionadas con contratos de leasing, financiación, valoración de activos, gestión de flotas y comercialización de vehículos usados.
Self Inspection asegura haber superado ya el millón de inspecciones en flotas de alquiler, compañías financieras, subastas y marketplaces. Según la empresa, la plataforma permitió a sus clientes ahorrar más de $80 millones, aproximadamente €69 millones, además de 300.000 horas operativas.
Entre sus principales clientes se encuentra Stellantis Financial Services, que utiliza la plataforma para vehículos corporativos e inspecciones al finalizar contratos de leasing. Los propios programas de vehículos de Stellantis incorporan el sistema de autoinspección dentro de sus procedimientos de devolución.
La relación ofrece además una conexión directa con Europa. Stellantis controla marcas como Peugeot, Citroën, Fiat, Opel, Alfa Romeo y Jeep, lo que sitúa a Self Inspection dentro del ecosistema de uno de los mayores grupos automotrices del continente.
Europa, el próximo mercado
La expansión europea aparece como un paso lógico por el tamaño de las industrias regionales de leasing, alquiler de automóviles, gestión de flotas y vehículos usados. Millones de unidades atraviesan cada año contratos corporativos y financieros que requieren determinar su estado antes de una devolución, reventa, refinanciación o transferencia.
Muchos de esos procedimientos continúan siendo intensivos en mano de obra y presentan un elevado grado de fragmentación. Las evaluaciones pueden depender del criterio de cada inspector, de instalaciones especializadas o de fotografías tomadas sin un estándar uniforme, mientras las diferencias sobre daños al finalizar un alquiler o leasing pueden generar costes administrativos y disputas.
Self Inspection pretende transformar ese procedimiento en datos estructurados utilizando un dispositivo que prácticamente cualquier conductor lleva en su bolsillo.
La compañía confirmó que utilizará el nuevo capital para acelerar su hoja de ruta tecnológica y de inteligencia artificial y ampliar operaciones tanto en Norteamérica como en Europa. BrightCap, por su parte, describió expresamente su participación en la ronda como un puente hacia los mercados europeos.
La oportunidad coincide con una digitalización creciente del automóvil europeo. Las compañías de leasing necesitan información más precisa para calcular valores residuales; las rentadoras buscan reducir los tiempos entre la devolución y un nuevo alquiler; los concesionarios necesitan valorar rápidamente vehículos usados, y los gestores de flotas intentan eliminar tareas manuales.
Un registro digital estandarizado podría conectar progresivamente todas esas funciones. En lugar de comenzar desde cero cada vez que el automóvil cambia de manos, la industria podría disponer de un historial actualizado sobre su condición física.
En este punto, la composición de los inversores adquiere una importancia que va más allá del dinero aportado. Sandberg Bernthal Venture Partners aporta experiencia tecnológica; U.S. AutoForce y Westlake Financial están directamente vinculadas con distribución y financiación automotriz; DVx Ventures incorpora la experiencia de un antiguo presidente de Tesla, mientras BrightCap representa la conexión más directa con el ecosistema europeo de venture capital.
La ronda puede proporcionar así no sólo capital, sino acceso a las propias industrias que necesitan incorporar la plataforma dentro de sus operaciones.
El caso también refleja una evolución más amplia del mercado de inteligencia artificial. Algunas de las aplicaciones con mayor potencial económico comienzan a alejarse de las demostraciones generalistas para concentrarse en procesos industriales muy específicos donde automatizar una tarea puede traducirse directamente en menores costes, más velocidad y menos conflictos.
La inspección vehicular reúne varias de esas características: es repetitiva, depende fuertemente de información visual, necesita estandarización y cualquier error puede tener consecuencias financieras inmediatas.
Self Inspection todavía deberá demostrar que puede mantener la precisión de sus sistemas al operar con diferentes vehículos, tipos de daños, mercados y exigencias corporativas. Europa añadirá además la complejidad de un mercado automotriz fragmentado entre diferentes idiomas, regulaciones y prácticas empresariales.
Sin embargo, haber superado el millón de inspecciones proporciona una base significativa para intentar el salto internacional.
Para la industria automotriz europea, el interrogante de fondo será si la condición física de un vehículo puede transformarse en un activo digital estandarizado del mismo modo que ya ocurrió con sus historiales de mantenimiento y propiedad.
Self Inspection apuesta a que sí. Y con aproximadamente €8,6 millones de nuevo capital, Sheryl Sandberg entre sus principales inversores y un fondo búlgaro actuando como puente hacia Europa, la compañía se prepara para poner esa hipótesis a prueba en el mercado europeo.



