Suiza avanza hacia reglas más estrictas para los bonus bancarios tras la crisis de Credit Suisse

El Gobierno suizo abrió una consulta pública sobre una reforma que obligaría a los bancos a vincular de manera mucho más estrecha la remuneración variable con los resultados sostenibles a largo plazo. El paquete también ampliaría las facultades sancionadoras de FINMA y establecería exigencias superiores para entidades sistémicas como UBS, mientras Berna continúa reformando la supervisión financiera después del colapso de Credit Suisse.

12 de agosto de 2026
5 min de lectura
Suiza avanza hacia reglas más estrictas para los bonus bancarios tras la crisis de Credit Suisse

Suiza prepara un endurecimiento de las reglas que regulan los bonus de los banqueros como parte de una reforma mucho más amplia destinada a reforzar la estabilidad financiera y evitar que se repitan los problemas revelados por el colapso de Credit Suisse en 2023.

El Gobierno federal abrió este miércoles una consulta pública sobre un paquete que modificaría el funcionamiento de la remuneración variable, aumentaría la responsabilidad individual de los altos directivos y ampliaría considerablemente las herramientas de intervención de la Autoridad Suiza de Supervisión del Mercado Financiero, FINMA.

Las exigencias serían especialmente estrictas para los bancos considerados sistémicamente importantes, colocando a UBS en el centro de la nueva arquitectura regulatoria. Tras absorber Credit Suisse, UBS quedó como el único gran banco suizo con alcance sistémico global.

La consulta permanecerá abierta hasta el 19 de noviembre de 2026, período durante el cual empresas, organizaciones y otros actores podrán presentar sus observaciones sobre las medidas propuestas.

Los bonus dependerían más de los resultados futuros

La propuesta no pretende establecer un límite general para los salarios o bonus de los banqueros.

El objetivo es modificar los incentivos.

Los bancos deberían diseñar sus sistemas de remuneración variable para recompensar resultados sostenibles a largo plazo y desalentar una toma excesiva de riesgos orientada a beneficios inmediatos.

Una proporción significativa de los bonus correspondientes a altos ejecutivos y empleados con remuneraciones elevadas tendría que quedar diferida durante varios años.

El Gobierno señaló que, en el contexto internacional, este tipo de períodos suele extenderse durante cuatro o cinco años.

El mecanismo permitiría comprobar si una decisión inicialmente rentable termina generando pérdidas, problemas regulatorios o riesgos que no eran evidentes cuando se concedió la remuneración.

Si durante ese período aparecen pérdidas o conductas indebidas, los bancos tendrían que reducir o cancelar los bonus todavía pendientes.

En casos de irregularidades demostradas, la normativa también permitiría recuperar remuneraciones que ya hubieran sido abonadas.

Evitar que los ejecutivos sean premiados pese a los malos resultados

La reforma aborda una de las cuestiones que mayor malestar social generó durante las crisis bancarias: la posibilidad de que altos ejecutivos reciban importantes remuneraciones incluso cuando una entidad acumula pérdidas o graves problemas de gestión.

La ministra suiza de Finanzas, Karin Keller-Sutter, defendió la necesidad de poder intervenir cuando se pagan remuneraciones pese a resultados empresariales deficientes o cuando determinados responsables no han cumplido adecuadamente sus obligaciones.

El nuevo modelo pretende reforzar la conexión entre decisión, responsabilidad y consecuencia económica.

En lugar de evaluar exclusivamente el desempeño en el momento en que se concede un bonus, los resultados posteriores podrían determinar cuánto dinero termina conservando realmente un directivo.

Credit Suisse continúa marcando la agenda regulatoria

La iniciativa tiene su origen directo en la crisis de Credit Suisse.

La histórica entidad atravesó años de escándalos, pérdidas y problemas de gestión antes de sufrir una crisis de confianza que desembocó en su adquisición de emergencia por UBS en marzo de 2023.

El episodio dañó la reputación de Suiza como uno de los centros financieros más sólidos del mundo y abrió un debate sobre si la regulación existente para instituciones consideradas "demasiado grandes para quebrar" era realmente suficiente.

El Gobierno inició posteriormente una profunda revisión de la normativa bancaria.

Las nuevas reglas sobre remuneraciones forman parte de ese proceso, pero no constituyen su componente más controvertido.

Otra de las grandes discusiones gira en torno a los requisitos de capital de UBS, que podrían aumentar significativamente para proporcionar una mayor protección frente a futuras crisis sistémicas.

UBS queda bajo una presión regulatoria excepcional

La posición de UBS dentro del sistema financiero suizo es ahora extraordinaria.

La desaparición de Credit Suisse como entidad independiente concentró buena parte del peso internacional de la banca suiza en un único grupo.

Para las autoridades, esta situación aumenta la necesidad de garantizar que UBS pueda soportar fuertes perturbaciones financieras sin necesitar una intervención estatal.

El Parlamento ya debate propuestas del Gobierno para exigir al banco mayores colchones de capital.

Keller-Sutter mantiene una postura firme a favor de estas exigencias, incluso frente a integrantes de su propio partido, el liberal FDP, que han planteado reducir la carga regulatoria propuesta para UBS.

El debate refleja una cuestión estratégica para Suiza: cómo aumentar la seguridad del sistema sin perjudicar la capacidad de sus bancos para competir internacionalmente.

Más responsabilidad individual para los altos directivos

El paquete no se limita a las remuneraciones.

Los bancos con al menos 250 empleados tendrían que establecer de forma mucho más clara qué altos directivos son responsables de las decisiones consideradas relevantes.

La intención es facilitar la identificación de responsabilidades cuando se producen fallos graves de gestión.

Las grandes instituciones financieras tienen estructuras organizativas extremadamente complejas, donde decisiones relevantes pueden distribuirse entre comités, departamentos y diferentes niveles jerárquicos.

Ese entramado puede dificultar posteriormente determinar quién era responsable de controlar un determinado riesgo.

El nuevo régimen busca reducir esa ambigüedad.

FINMA recibiría mayores facultades sancionadoras

Uno de los cambios más relevantes afecta directamente a FINMA.

El supervisor financiero suizo obtendría más capacidad para intervenir anticipadamente cuando detecte riesgos.

Además, podría imponer multas a las instituciones financieras y establecer sanciones cuando los bancos retrasen la ejecución de órdenes emitidas por el regulador.

La medida responde a las críticas surgidas después de Credit Suisse sobre las limitaciones de las herramientas disponibles para el supervisor suizo frente a las que poseen reguladores de otros grandes centros financieros.

Una FINMA con mayor capacidad sancionadora modificaría significativamente la relación entre los bancos y el regulador.

La banca suiza considera excesivas las propuestas

El sector financiero ya manifestó su oposición a varios elementos de la reforma.

La Asociación Suiza de Banqueros considera que las propuestas van demasiado lejos y ha expresado preocupación por lo que describe como una ampliación desproporcionada de las facultades de FINMA.

La organización también cuestiona que la crisis de una única entidad deba justificar un endurecimiento general de la regulación para bancos que no estuvieron involucrados en los problemas de Credit Suisse.

Esta diferencia probablemente ocupará una parte importante de la consulta pública.

El sector buscará que las autoridades distingan entre las normas destinadas específicamente a instituciones sistémicas como UBS y aquellas que podrían elevar los costes regulatorios para el conjunto de la banca suiza.

Suiza también quiere estar mejor preparada para la próxima crisis

La reforma no solamente intenta evitar problemas. También pretende mejorar la respuesta en caso de que aparezcan.

El Gobierno plantea reforzar los requisitos de estabilización y resolución de bancos sistémicamente importantes.

Asimismo, propone simplificar la transferencia de garantías al Banco Nacional Suizo para facilitar el acceso de las entidades a liquidez del banco central durante períodos de crisis.

Contar con garantías movilizables con mayor rapidez puede proporcionar a las autoridades más opciones para estabilizar un banco antes de que una crisis de liquidez se convierta en una amenaza sistémica.

Suiza redefine las reglas de su principal industria financiera

Las nuevas restricciones sobre los bonus representan, en definitiva, una pieza de una transformación regulatoria mucho más profunda.

Suiza intenta construir un sistema en el que los incentivos de los ejecutivos, la responsabilidad individual, los niveles de capital, las facultades del supervisor y los mecanismos para gestionar crisis funcionen de manera coordinada.

El objetivo no es impedir que los bancos remuneren el buen desempeño, sino evitar que recompensen decisiones que producen beneficios inmediatos mientras trasladan riesgos hacia el futuro.

Para UBS, el cambio puede resultar especialmente importante.

Como único gran campeón bancario global que permanece en Suiza, su relevancia económica es mayor que nunca, pero también lo es el escrutinio al que estará sometido.

La consulta que concluirá en noviembre determinará hasta dónde llegará finalmente la reforma. Sin embargo, el mensaje político ya resulta evidente: después de Credit Suisse, Suiza quiere que los altos ejecutivos bancarios sigan respondiendo económicamente por sus decisiones incluso años después de haber recibido inicialmente sus bonus.

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