Alemania y Brasil apuntan a duplicar su comercio mientras Hannover Messe se convierte en plataforma de realineamiento industrial

Berlín y Brasilia buscan expandir con fuerza el comercio bilateral, utilizando Hannover Messe para profundizar la cooperación en industria digital, materias primas y energías renovables en un momento en que el acuerdo UE–Mercosur se acerca a su aplicación provisoria.

23 de abril de 2026
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Alemania y Brasil apuntan a duplicar su comercio mientras Hannover Messe se convierte en plataforma de realineamiento industrial

Alemania y Brasil están utilizando Hannover Messe 2026 para impulsar una nueva etapa en su relación económica, con el canciller Friedrich Merz afirmando que ambos países aspiran a duplicar el comercio bilateral en los próximos años. Durante su intervención en el Encuentro Económico Alemania-Brasil celebrado en el marco de la feria industrial, Merz describió a Brasil como un socio clave para Alemania en una economía global cada vez más fragmentada.

La ambición parte de una base ya relevante. Según Merz, el comercio bilateral superó los 20.000 millones de euros en 2024, aunque sostuvo que esa cifra sigue por debajo del potencial de las mayores economías de Europa y América Latina. El canciller vinculó el objetivo de expandir el intercambio al acuerdo UE–Mercosur, que dijo debería entrar en aplicación provisoria el 1 de mayo.

La relevancia va más allá de una relación bilateral. Alemania está en los hechos presentando a Brasil como un socio industrial estratégico para Europa en tres áreas: transformación digital e Industria 4.0, tierras raras y materias primas, y energías renovables. Esas prioridades coinciden de forma directa con los sectores que Europa intenta fortalecer mientras reduce dependencias externas y reconstruye competitividad industrial.

Merz también subrayó la profundidad industrial del vínculo ya existente. Alrededor de 1.300 empresas de capital alemán operan en Brasil, entre ellas Siemens, Bayer, Volkswagen, BASF y Mercedes-Benz, y en conjunto generan aproximadamente el 10% del valor agregado industrial del país, según sus declaraciones. Alemania sigue siendo un mercado clave para materias primas y productos agrícolas brasileños, mientras Brasil continúa siendo un destino importante para maquinaria, químicos y vehículos alemanes.

Eso convierte a Hannover Messe en algo más que un escenario simbólico. Con Brasil como país invitado, la feria está funcionando como una plataforma para reposicionar el corredor de negocios entre Europa y América Latina alrededor de cooperación industrial y no solo de comercio de commodities. En la práctica, Alemania está señalando interés no solo en venderle a Brasil, sino en construir asociaciones de más largo plazo en manufactura inteligente, minerales críticos y tecnologías para la transición energética. Este último punto es una inferencia basada en las áreas de cooperación destacadas explícitamente por Merz.

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva utilizó el mismo escenario para resaltar la resiliencia de la economía brasileña, afirmando que el crecimiento del PIB promedió más de 3% en los últimos tres años a pesar de un contexto internacional complejo. Ese argumento refuerza el intento de Brasilia de presentar al país como mercado de demanda y, al mismo tiempo, como base estratégica de producción para inversores europeos.

Para Europa, el mensaje es claro, Brasil está siendo tratado como un socio central dentro de su estrategia más amplia hacia América Latina. Para la región, el momento sugiere que la cooperación industrial con Europa está pasando de la diplomacia a una agenda más concreta de inversión y comercio. Si el objetivo bilateral avanza, la relación entre Alemania y Brasil podría convertirse en uno de los casos más visibles de cómo Europa busca ampliar su presencia comercial en la región durante la próxima década. Esta última frase es una inferencia basada en la meta comercial declarada y en los sectores estratégicos señalados durante el encuentro.

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