Electrodos bipolares inalámbricos aumentan un 80% la potencia de baterías de zinc-aire
Un equipo de investigación hispano-argentino presenta una batería de zinc-aire que incrementa la potencia en un 80%, con impacto potencial en el almacenamiento de energías renovables.

Investigadores del Instituto de Ciencia de Materiales de Barcelona (ICMAB-CSIC), el Instituto Catalán de Nanociencia y Nanotecnología (ICN2) y la Universidad Nacional de La Plata desarrollaron una nueva arquitectura para baterías de zinc-aire que incrementa la potencia hasta en un 80%. Los resultados, publicados en agosto en Energy Storage Materials, podrían acelerar la adopción de esta tecnología en los mercados de almacenamiento de energías renovables y vehículos eléctricos.
La innovación se basa en una configuración de electrodos bipolares inalámbricos. A diferencia de los diseños convencionales, los elementos conductores internos no están conectados mediante cables a los electrodos principales ni al circuito externo. Este rediseño reduce la resistencia interna, una limitación que ha restringido el desempeño de las baterías de zinc-aire debido a la lentitud de las reacciones electroquímicas con oxígeno.
Según el estudio, la mejora en eficiencia se logra sin modificar la química central de la batería. Esto sugiere que los fabricantes podrían integrar el concepto en líneas de producción ya existentes con pocas adaptaciones, aunque se requerirán desarrollos adicionales de ingeniería.
El avance es relevante para el sector de energías renovables. Las baterías de zinc-aire, conocidas por su alta densidad energética y el uso de materiales abundantes, son candidatas para el almacenamiento a gran escala. Una mayor eficiencia podría volverlas más competitivas frente a tecnologías como el ion-litio, especialmente para almacenamiento en red y respaldo, aspectos clave para la expansión de energía eólica y solar.
No obstante, persisten desafíos antes de su comercialización. Escalar el nuevo diseño a nivel industrial exigirá superar barreras técnicas y de costos, y validar su rendimiento en sistemas reales. Los investigadores plantean que el concepto podría aplicarse a otras químicas de baterías, lo que ampliaría su impacto en el mercado de almacenamiento energético.
El avance evidencia la búsqueda continua de soluciones más eficientes y accesibles a medida que Europa y América Latina incrementan sus inversiones en infraestructura de energías renovables.



