EU Inc. y el “28th Regime”: el nuevo marco societario que puede impulsar la expansión europea hacia América Latina
La propuesta de la Comisión Europea para crear un régimen corporativo unificado busca reducir la fragmentación dentro de la UE y convertirse en una plataforma más ágil para que startups y scale-ups se expandan hacia América Latina.

La Unión Europea avanza en una transformación estructural para simplificar la creación y expansión de empresas dentro del bloque. En marzo de 2026, la Comisión Europea presentó el concepto de “EU Inc.” como parte del denominado “28th regime”, un marco legal opcional que funcionaría con reglas únicas a nivel europeo, en paralelo a los sistemas nacionales.
El objetivo central es resolver uno de los problemas históricos de Europa: la fragmentación regulatoria. En lugar de operar bajo 27 marcos legales distintos, las empresas que adopten este régimen podrían constituirse de forma digital en apenas 48 horas, bajo una estructura corporativa unificada válida en toda la UE.
Para las startups y scale-ups europeas, el impacto va más allá de la simplificación administrativa. La iniciativa comienza a ser vista como una plataforma para la expansión internacional, especialmente hacia regiones de alto crecimiento como América Latina.
El momento es clave. Con el inicio de los debates técnicos en el Consejo Europeo durante abril y mayo, las empresas ya evalúan cómo este nuevo marco puede facilitar operaciones transfronterizas, joint ventures y flujos de inversión entre Europa y mercados emergentes.
América Latina aparece como una extensión natural de esta estrategia. La región combina mercados de gran escala, creciente adopción digital y demanda de innovación en sectores como fintech, inteligencia artificial y energías renovables.
Bajo el modelo de EU Inc., las empresas europeas podrían estructurar su desembarco en América Latina de manera más eficiente, reduciendo la complejidad legal y acelerando la ejecución. Esto resulta especialmente relevante para startups, que suelen enfrentar limitaciones de recursos al operar en múltiples jurisdicciones.
El esquema también podría facilitar los flujos de inversión en ambas direcciones. Una estructura corporativa estandarizada simplificaría el despliegue de capital europeo en el exterior y ofrecería a socios latinoamericanos un punto de entrada más claro al ecosistema empresarial europeo.
Además del capital, la movilidad de talento es otro factor clave. Un régimen unificado podría facilitar la contratación y el escalamiento operativo, permitiendo a las empresas construir equipos distribuidos que conecten hubs de innovación europeos con mercados de crecimiento en América Latina.
La iniciativa también refleja una ambición geopolítica más amplia. Al reducir barreras internas, la UE busca mejorar su competitividad frente a Estados Unidos y Asia, donde marcos regulatorios más integrados han favorecido el crecimiento acelerado de empresas.
Sin embargo, la propuesta aún se encuentra en una etapa inicial. Aspectos como la fiscalidad, la gobernanza y la interacción con las legislaciones nacionales siguen en discusión, y su implementación dependerá del consenso político entre los Estados miembros.
Aun así, la dirección es clara. Si se implementa de manera efectiva, EU Inc. podría redefinir la forma en que las empresas europeas escalan, no solo dentro del continente, sino también a nivel global.
Para América Latina, esto podría traducirse en una mayor integración con el capital, la tecnología y los ecosistemas de innovación europeos. Para Europa, en una plataforma más ágil para proyectar sus empresas hacia regiones de alto crecimiento.



