Uruguay advierte a Europa: ratifiquen el acuerdo UE-Mercosur o arriesguen perder terreno frente a China
Montevideo afirma que el acuerdo comercial ya no se trata solo de aranceles, sino de la influencia estratégica de Europa en América del Sur.

Uruguay ha instado a la Unión Europea a completar la ratificación del acuerdo comercial UE-Mercosur, advirtiendo que los retrasos podrían debilitar la posición de Europa en América del Sur en un momento en que China y otras potencias globales están expandiendo rápidamente su influencia en la región.
El ministro de Relaciones Exteriores uruguayo Mario Lubetkin transmitió el mensaje durante una visita a Bruselas, poco después de que Uruguay asumiera la presidencia rotativa de Mercosur. Para Montevideo, el acuerdo representa una oportunidad histórica para profundizar los lazos económicos entre Europa y América del Sur tras más de dos décadas de negociaciones.
Los países de Mercosur —Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay— ya han avanzado en su parte del proceso. Lubetkin destacó que el bloque actuó con rapidez y con un consenso político inusual, a pesar de las diferencias ideológicas entre sus gobiernos.
Sin embargo, en Europa, el proceso de ratificación sigue bloqueado por incertidumbres políticas y legales. El Parlamento Europeo ha solicitado una opinión del Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre la estructura legal del acuerdo y su aplicación provisional, un procedimiento que podría retrasar la aprobación final por más de un año.
Para Uruguay, el momento es crucial. Lubetkin dijo que Mercosur no puede esperar indefinidamente mientras Bruselas resuelve su debate interno. Como presidente del bloque, Montevideo planea organizar el primer foro comercial UE-Mercosur en diciembre y continuar trabajando con funcionarios comerciales europeos para profundizar la cooperación incluso antes de que el acuerdo esté completamente ratificado.
La advertencia llega en un paisaje geopolítico que cambia rápidamente. China se ha convertido en el mayor socio comercial de Uruguay en los últimos 14 años, mientras que Europa sigue siendo la principal fuente de inversión del país. Por su parte, Estados Unidos sigue dominando en servicios.
En lugar de elegir entre potencias globales, Uruguay busca expandir lazos con todas ellas. Pero el mensaje de Lubetkin a Europa fue directo: si la UE no avanza, Mercosur seguirá abriendo puertas en otros lugares.
El acuerdo se ve cada vez más en América del Sur como una prueba de la capacidad de Europa para actuar estratégicamente en un mundo multipolar. Para la Unión Europea, la ratificación fortalecería el acceso a un mercado de más de 700 millones de consumidores, ampliaría las oportunidades para las empresas europeas y reforzaría las asociaciones a largo plazo en agricultura, energía, infraestructura, tecnología y cadenas de suministro críticas.
Para Mercosur, el acuerdo podría atraer inversión, mejorar el acceso al mercado y ayudar a diversificar las relaciones comerciales más allá de China y Estados Unidos.
El debate también refleja una cuestión más amplia: si Europa quiere seguir siendo un socio económico central para América del Sur o permitir que otras potencias definan la próxima fase de integración de la región.
Como dijo Lubetkin, el acuerdo es una oportunidad de “ganar-ganar”. Pero la ventana puede no permanecer abierta para siempre.



