La inversión energética europea gira hacia América Latina ante el aumento de los riesgos geopolíticos

El consejero delegado de la italiana Eni, Claudio Descalzi, afirmó que la creciente incertidumbre geopolítica en Oriente Medio está impulsando a las empresas energéticas a redirigir capital hacia regiones consideradas más estables, entre ellas América Latina.

18 de julio de 2026
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La inversión energética europea gira hacia América Latina ante el aumento de los riesgos geopolíticos

La geopolítica está redefiniendo el mapa mundial de las inversiones energéticas y América Latina emerge como una de las principales beneficiarias de ese cambio.

Durante una comparecencia ante la Comisión de Actividades Productivas del Parlamento italiano, el consejero delegado de Eni, Claudio Descalzi, aseguró que la industria del petróleo y el gas está orientando cada vez más sus inversiones hacia América Latina y el Sudeste Asiático como respuesta a la incertidumbre generada por las interrupciones del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz.

Las declaraciones reflejan un cambio estructural en la forma en que las compañías energéticas evalúan el riesgo y planifican proyectos de largo plazo.

Un nuevo mapa para las inversiones energéticas

Durante décadas, Oriente Medio concentró buena parte de las inversiones mundiales en hidrocarburos. Sin embargo, el aumento de las tensiones regionales y los riesgos para las cadenas internacionales de suministro están llevando a las empresas a diversificar sus carteras.

Descalzi advirtió que, incluso si la estabilidad regresa a la región, el nivel de riesgo percibido seguirá siendo superior al del pasado, favoreciendo el desarrollo de proyectos en mercados alternativos como América Latina.

Países como Brasil, Argentina, Guyana, Surinam y México cuentan con importantes reservas de petróleo y gas, además de nuevas oportunidades vinculadas al gas natural licuado (GNL) y la exploración offshore.

Europa refuerza su apuesta por la región

La tendencia coincide con la estrategia seguida por varias compañías energéticas europeas.

Además de Eni, grupos como Repsol, TotalEnergies, Shell y BP mantienen inversiones en exploración, producción, energías renovables e infraestructura energética en distintos países latinoamericanos.

Eni también ha reforzado recientemente su estrategia internacional mediante alianzas regionales, como la empresa conjunta creada con Petronas para desarrollar importantes activos gasísticos en el Sudeste Asiático.

La seguridad energética gana peso

Más allá del potencial geológico, la seguridad del suministro se ha convertido en un criterio prioritario para la asignación de inversiones.

Las dificultades para garantizar el tránsito de hidrocarburos por el estrecho de Ormuz han puesto de manifiesto la necesidad de diversificar tanto las fuentes de producción como las rutas de abastecimiento.

En este contexto, América Latina ofrece una combinación de recursos abundantes, estabilidad relativa y proximidad a mercados internacionales que la posiciona como uno de los grandes polos de crecimiento para la industria energética.

Una oportunidad para la cooperación Europa–América Latina

El nuevo escenario abre oportunidades para fortalecer los vínculos entre Europa y América Latina en sectores como el petróleo, el gas, el GNL y la transición energética.

A medida que las empresas europeas buscan reducir su exposición a regiones con mayor incertidumbre geopolítica, América Latina podría captar nuevas inversiones, tecnología y financiación para desarrollar proyectos estratégicos.

Las declaraciones del máximo ejecutivo de Eni ponen de manifiesto una tendencia que va más allá de la coyuntura actual: la geopolítica está redefiniendo el destino del capital energético mundial, y América Latina se encuentra entre las regiones mejor posicionadas para beneficiarse de esa transformación.

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