La Unión Europea prohíbe destruir ropa sin vender y acelera la transición hacia una economía circular en la moda
La Unión Europea ha puesto en marcha una nueva normativa que prohíbe a las grandes empresas destruir prendas de vestir, calzado y accesorios que no hayan sido vendidos. La medida busca reducir el desperdicio textil, impulsar la reutilización y transformar el modelo de negocio de una de las industrias con mayor impacto ambiental.

Desde el 19 de julio, las grandes compañías del sector de la moda que operan en la Unión Europea ya no pueden eliminar mediante incineración o vertedero los productos textiles que permanecen sin vender.
La prohibición forma parte del Reglamento sobre Ecodiseño para Productos Sostenibles (ESPR) y constituye uno de los pilares de la estrategia europea para avanzar hacia una economía circular, reducir las emisiones asociadas al sector textil y fomentar un uso más eficiente de los recursos.
Cambios en la gestión del inventario
La normativa afecta inicialmente a empresas con más de 250 empleados y una facturación anual superior a 50 millones de euros. En lugar de destruir el excedente, las compañías deberán priorizar alternativas como la venta en canales outlet, las donaciones, la reparación, la reutilización o el reciclaje.
Las empresas medianas deberán cumplir estas obligaciones a partir de 2030, mientras que las pequeñas quedan excluidas de la medida. Solo podrán destruir productos en situaciones excepcionales, como riesgos para la seguridad, falsificaciones o daños irreparables. Además, estarán obligadas a informar periódicamente sobre el destino de los artículos descartados y conservar la documentación correspondiente durante cinco años.
Impacto para las marcas de moda
La nueva regulación obligará a muchas empresas a replantear sus estrategias de producción e inventario.
Las firmas de lujo y los grandes operadores de moda rápida, que históricamente recurrían a la destrucción del excedente para proteger el valor de sus marcas o reducir costes de almacenamiento, deberán apostar por una planificación más precisa de la demanda y por modelos de negocio más circulares.
Analistas del sector consideran que la normativa impulsará la inversión en herramientas de inteligencia artificial, sistemas avanzados de gestión del inventario y nuevos mercados de reventa y reciclaje.
Una respuesta al creciente desperdicio textil
La Agencia Europea de Medio Ambiente estima que entre el 4% y el 9% de los productos textiles comercializados en Europa nunca llegan a utilizarse y son destruidos, una situación agravada por el crecimiento del comercio electrónico y el elevado volumen de devoluciones.
Con esta medida, Bruselas pretende prolongar la vida útil de los productos, reducir el consumo de materias primas y disminuir la huella ambiental de una industria considerada una de las más intensivas en recursos.
Repercusiones para América Latina
Las nuevas exigencias también tendrán impacto fuera de Europa.
Fabricantes y exportadores latinoamericanos que abastecen a marcas europeas podrían verse impulsados a adoptar procesos de producción más sostenibles, mejorar la trazabilidad de sus cadenas de suministro y desarrollar estrategias de economía circular para mantener su competitividad en el mercado europeo.
La regulación confirma que la sostenibilidad se consolida como un factor clave para el acceso al mercado europeo y para las futuras decisiones de inversión en la industria global de la moda.



