Los combustibles alcanzan precios récord en la UE mientras persiste la presión sobre el diésel
La gasolina y el diésel registraron sus valores más altos desde que la Comisión Europea comenzó a recopilar datos comparables en 2005. Especialistas del BCE prevén que los márgenes de refino del gasóleo alcancen su máximo en octubre.

Los precios de los combustibles alcanzaron niveles récord en la Unión Europea, impulsados por las interrupciones en el suministro de crudo, las limitaciones de la capacidad de refino y el aumento de los márgenes asociados a la producción de derivados.
El precio medio ponderado de la gasolina en la UE se situó en €2,063 por litro el 14 de septiembre, mientras que el diésel alcanzó los €2,159 por litro, según el último Boletín Petrolero Semanal de la Comisión Europea. Ambos valores son los más elevados desde el inicio de la serie estadística, en 2005.
Con estos precios, llenar un depósito de 50 litros cuesta aproximadamente €103 en el caso de la gasolina y €108 para el diésel. El encarecimiento afecta directamente a los hogares, las empresas logísticas, la industria y el sector agrícola, además de añadir presión sobre la inflación europea.
Desde comienzos de 2026, el precio medio de la gasolina en el bloque aumentó alrededor de un 29%, mientras que el diésel acumuló una subida cercana al 40%.
Amplias diferencias entre los Estados miembros
Los promedios europeos ocultan importantes diferencias entre países, debido al peso de los impuestos nacionales, los costes de distribución, la estructura de cada mercado y las medidas adoptadas por los respectivos gobiernos.
La gasolina osciló entre aproximadamente €1,34 por litro en Malta y €2,56 en Dinamarca. En el caso del diésel, los precios variaron desde €1,21 por litro en Malta hasta €2,51 en Finlandia.
Los impuestos representan una parte considerable del importe abonado por los consumidores. Los cálculos del Banco Central Europeo (BCE) indican que los impuestos especiales y el IVA equivalen aproximadamente al 52% del precio de la gasolina y al 44% del precio del diésel en la eurozona.
El petróleo crudo supone menos de una cuarta parte del precio final en las estaciones de servicio. Los costes de refino y distribución, los márgenes comerciales y la carga tributaria completan el resto. Por ese motivo, una caída de las cotizaciones internacionales del petróleo no siempre se traslada de manera inmediata ni proporcional al consumidor.
Los márgenes de refino presionan al diésel
Especialistas del BCE prevén que los márgenes europeos de refino del diésel alcancen su máximo en octubre, de acuerdo con la información disponible en los mercados de futuros a mediados de septiembre. En el caso de la gasolina, esos márgenes habrían llegado a su punto más alto en agosto.
El margen de refino representa la diferencia entre el valor de los combustibles terminados y el coste del petróleo utilizado para producirlos. Suele aumentar cuando existen restricciones en las refinerías, disminuyen los inventarios o la demanda de determinados productos supera a la oferta disponible.
Durante la tercera semana de septiembre, los márgenes de refino aportaron alrededor de €0,41 por litro, equivalentes al 19% del precio minorista, al diésel comercializado en la eurozona. Para la gasolina, la incidencia fue de aproximadamente €0,17 por litro, cerca del 8% del precio final.
El diésel se encuentra especialmente expuesto por su peso en el transporte de mercancías, la actividad industrial y la producción agropecuaria europea. Las interrupciones en las refinerías pueden, por lo tanto, tener un impacto económico más amplio que el aumento inmediato soportado por los conductores particulares.
Las tensiones en Oriente Medio alteran el mercado
La escalada comenzó después de que el conflicto con Irán se intensificara a finales de febrero y afectara los flujos energéticos a través del estrecho de Ormuz, una de las principales rutas mundiales para el transporte de petróleo.
El precio del crudo Brent llegó posteriormente a superar el equivalente de €110 por barril. Aunque luego retrocedió, al cierre de la semana continuaba por encima de aproximadamente €90,80, frente a los cerca de €62,80 registrados antes de la intensificación del conflicto.
Las refinerías europeas también afrontan incertidumbre sobre las próximas entregas procedentes de Oriente Medio. Distintos informes señalaron que Saudi Aramco comunicó a por lo menos dos clientes europeos que no podría cumplir parte de sus compromisos de suministro de octubre, tras un ataque contra el oleoducto saudí Este-Oeste.
Al mismo tiempo, las interrupciones que afectan a la capacidad de refino de Rusia redujeron la disponibilidad mundial de diésel y otros derivados. Como consecuencia, los márgenes europeos podrían permanecer elevados incluso si comienzan a normalizarse los flujos de crudo en Oriente Medio.
El BCE estima que las subidas del petróleo suelen trasladarse casi por completo a los precios de los combustibles antes de impuestos en un plazo de uno o dos meses. Sin embargo, la velocidad y la magnitud de esa transmisión dependen de la situación de las refinerías, los niveles de inventarios, los tipos de cambio y la competencia en los mercados nacionales.
Un nuevo desafío para la inflación europea
El aumento de los combustibles ya repercute en los indicadores generales de precios. La inflación energética de la eurozona se aceleró hasta el 14,3% en agosto, frente al 10,3% registrado en julio.
Un diésel más caro incrementa los costes del transporte de mercancías, el funcionamiento de la maquinaria y las cadenas industriales de suministro. Parte de esos gastos puede trasladarse posteriormente a los consumidores mediante aumentos en los precios de alimentos, productos manufacturados y servicios.
El BCE advirtió que nuevas interrupciones del suministro energético podrían mantener la inflación elevada durante más tiempo. Una presión persistente sobre los combustibles complicaría los esfuerzos del organismo para controlar los precios sin debilitar aún más la actividad económica.
Una reducción sostenida probablemente requeriría una combinación de factores: la moderación del conflicto en Oriente Medio, la normalización de la navegación a través del estrecho de Ormuz, la recuperación de la capacidad de refino afectada y la reconstrucción de los inventarios de combustibles.
Hasta que esas condiciones se materialicen, las empresas y los consumidores europeos seguirán expuestos a costes elevados de transporte, con el diésel como el segmento más presionado del mercado.



