Vivent Biosignals desembarca en Argentina con una tecnología suiza que usa IA para dar “voz” a las plantas
La compañía combina inteligencia artificial y bioseñales para interpretar en tiempo real las respuestas de los cultivos y convertirlas en información útil para los productores. Con presencia en más de 25 países, la AgTech suiza suma al agro argentino a su expansión internacional.

La AgTech suiza Vivent Biosignals desembarca en Argentina con una tecnología que combina bioseñales de las plantas e inteligencia artificial para monitorear cultivos y traducir sus respuestas biológicas en información que los productores puedan comprender y utilizar, incorporando una nueva herramienta de agricultura de precisión a uno de los principales mercados agropecuarios del mundo.
El concepto parece futurista: conseguir que las plantas puedan “comunicar” lo que les está sucediendo. En lugar de esperar exclusivamente la aparición de síntomas visibles o depender solamente de mediciones convencionales, Vivent Biosignals captura señales generadas por las propias plantas y utiliza tecnología para interpretarlas, agregando una nueva capa de información sobre el estado de los cultivos.
La inteligencia artificial ocupa un lugar central en ese proceso al permitir transformar señales biológicas complejas en información potencialmente útil para la toma de decisiones. El objetivo no pasa simplemente por producir más datos agrícolas, sino por convertir a la propia planta en una fuente de información para el productor.
Vivent Biosignals ya tiene presencia en más de 25 países, y su llegada a Argentina incorpora a una de las grandes potencias agrícolas globales dentro de su proceso de expansión internacional. La compañía tiene además una conexión directa con el país a través de Fernando Derossi, ejecutivo argentino que asumió en 2026 como CEO global y partner para liderar su próxima etapa de crecimiento.
El desembarco se produce mientras la inteligencia artificial comienza a extenderse rápidamente más allá de las aplicaciones generativas e ingresa en industrias donde la interpretación de datos en tiempo real puede influir directamente sobre la productividad. El agro aparece como uno de los casos más relevantes, con sistemas que combinan cada vez más IA, sensores, imágenes satelitales, información meteorológica, datos biológicos y modelos predictivos para comprender lo que sucede en los cultivos antes de que determinados problemas se vuelvan más costosos o difíciles de administrar.
Vivent Biosignals convierte a las plantas en una fuente de datos agrícolas
La propuesta de Vivent Biosignals incorpora una dimensión diferente al monitoreo agrícola. Durante los últimos años, los productores sumaron estaciones meteorológicas, imágenes satelitales, análisis de suelos, información generada por maquinaria y plataformas digitales a la gestión cotidiana de sus establecimientos. Las bioseñales añaden otra variable a ese ecosistema: las respuestas fisiológicas generadas por las propias plantas.
El desafío está en conseguir que esas respuestas sean interpretables.
Las plantas reaccionan constantemente frente a modificaciones en su entorno y sus condiciones de crecimiento. Capturar esas señales biológicas constituye una parte del proceso; analizar el enorme volumen de información que producen y convertirlo en conocimiento útil para una decisión agronómica es otra. Allí es donde la inteligencia artificial adquiere un papel particularmente relevante.
La tecnología apunta así hacia una transformación más amplia de la agricultura de precisión. La primera etapa de digitalización del campo multiplicó radicalmente la cantidad de datos disponibles para el productor. El nuevo desafío consiste en interpretarlos y vincularlos de forma más directa con las decisiones productivas.
Argentina ofrece un escenario atractivo para esa propuesta. El país combina una producción agropecuaria extensiva con una larga trayectoria de incorporación de tecnología, desde la siembra directa y la biotecnología hasta el monitoreo satelital, las plataformas digitales de gestión y la agricultura de precisión.
La escala también resulta determinante. Como uno de los principales productores y exportadores globales de soja, maíz, trigo y otros productos agrícolas, Argentina permite implementar nuevas soluciones sobre grandes superficies, donde incluso mejoras relativamente pequeñas en productividad o eficiencia pueden traducirse en efectos económicos significativos.
Para Vivent Biosignals, el desembarco representa por eso algo más que incorporar un nuevo país a su presencia internacional. Significa ingresar en un ecosistema agropecuario sofisticado, donde las nuevas tecnologías son evaluadas fundamentalmente por su capacidad de producir resultados agronómicos y económicos concretos.
Ese será también el principal examen para las bioseñales. El valor comercial de conseguir que un cultivo pueda “comunicar” su estado dependerá, en última instancia, de si esa información permite detectar problemas con anticipación, mejorar decisiones o utilizar los recursos con mayor eficiencia.
La posibilidad adquiere especial relevancia en momentos en que el agro enfrenta variables cada vez más complejas. Los fenómenos climáticos extremos, la disponibilidad de agua, el costo de los insumos y las exigencias para mejorar el desempeño ambiental obligan a producir de manera más eficiente y con niveles crecientes de precisión.
En ese escenario, la información obtenida directamente del comportamiento biológico de los cultivos puede complementar los datos que los productores ya reciben sobre el ambiente que rodea a las plantas.
Argentina entra en el mapa de expansión de la AgTech europea
La llegada de Vivent Biosignals refleja además una tendencia más amplia en la conexión entre la tecnología agrícola europea y el agro latinoamericano.
Europa desarrolló durante los últimos años un ecosistema creciente de empresas vinculadas con inteligencia artificial, biotecnología, robótica, sensores y tecnologías climáticas. América Latina, por su parte, concentra algunos de los mayores sistemas productivos agrícolas del planeta y una demanda creciente de soluciones capaces de elevar la productividad mientras se optimiza el uso de agua, tierra, fertilizantes y otros recursos.
Argentina se encuentra en la intersección de ambas tendencias. Su sector agropecuario ha demostrado históricamente una elevada capacidad para incorporar innovaciones cuando ofrecen una ventaja económica concreta, convirtiendo al país en un mercado relevante para las compañías internacionales de AgTech que buscan ganar escala.
La expansión de la inteligencia artificial también está modificando el terreno competitivo. El volumen de datos generado por un establecimiento agrícola aumentó exponencialmente, pero acumular información ya no resulta suficiente. La nueva generación de tecnologías se concentra cada vez más en interpretar, anticipar y ayudar a decidir.
Vivent Biosignals aborda ese desafío desde la propia planta.
En lugar de observar los cultivos únicamente desde arriba mediante satélites, desde el suelo mediante sensores o a través de variables ambientales externas, su propuesta incorpora al mapa digital la información biológica producida por el cultivo.
Esa diferencia puede ganar importancia a medida que la agricultura de precisión evoluciona hacia sistemas más integrados, capaces de combinar múltiples fuentes de información para comprender mejor lo que ocurre en cada etapa de producción.
Para Argentina, el desembarco de Vivent Biosignals suma un nuevo actor internacional a un ecosistema donde agro, biotecnología e inteligencia artificial convergen cada vez con mayor intensidad. Para la compañía suiza, abre las puertas de un mercado cuya escala productiva permitirá poner su tecnología a prueba bajo exigentes condiciones comerciales.
La transformación de fondo excede a una empresa. La inteligencia artificial está modificando progresivamente la relación entre los productores y el enorme volumen de información generado dentro de los campos.
Si las bioseñales consiguen traducir eficazmente las respuestas biológicas de los cultivos en decisiones útiles, la próxima frontera de la agricultura de precisión quizás no consista solamente en observar mejor a las plantas. Puede consistir en aprender a escucharlas.



