América Latina crecerá apenas 2,2% en 2026 y la CEPAL advierte sobre una prolongada trampa de bajo crecimiento

Argentina avanzaría 3,3% y superaría a Brasil y México, pero la región continúa condicionada por la baja inversión, la débil productividad, la informalidad laboral y un escenario financiero internacional más exigente.

24 de agosto de 2026
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América Latina crecerá apenas 2,2% en 2026 y la CEPAL advierte sobre una prolongada trampa de bajo crecimiento

La economía de América Latina y el Caribe crecerá apenas 2,2% en 2026, prolongando un período de débil expansión que limita la capacidad de la región para mejorar los ingresos, aumentar la inversión y reducir sus brechas de desarrollo, según las últimas proyecciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

La estimación mantiene prácticamente sin cambios la perspectiva anterior del organismo, pero implica una desaceleración respecto del 2,4% registrado en 2025. Para 2027, la CEPAL prevé una recuperación moderada hasta 2,5%, todavía insuficiente para modificar sustancialmente la trayectoria económica regional.

Las cifras forman parte del Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2026 y vuelven a colocar en primer plano uno de los mayores problemas económicos de la región: América Latina no atraviesa una recesión generalizada, pero lleva años sin conseguir las tasas de crecimiento necesarias para elevar de manera sostenida la productividad y el ingreso por habitante.

De mantenerse la trayectoria actual, la región completará cinco años consecutivos creciendo a un promedio cercano al 2,3%, un ritmo que la CEPAL considera insuficiente para cerrar brechas de desarrollo y ampliar el margen de acción de los gobiernos.

“Para superar la trampa de baja capacidad para crecer, debemos aumentar la inversión y la productividad y, simultáneamente, avanzar hacia una formalización productiva”, señaló el secretario ejecutivo de la CEPAL, José Manuel Salazar-Xirinachs, durante la presentación del informe.

El escenario externo tampoco ayuda. El aumento de los precios energéticos tras la escalada del conflicto en Oriente Medio, las tensiones geopolíticas, la volatilidad financiera y la desaceleración del comercio mundial agregaron presión sobre las economías latinoamericanas. La CEPAL proyecta que la economía mundial crecerá 2,9% en 2026, su ritmo más bajo desde 2022, mientras las tasas internacionales elevadas y un dólar fuerte pueden endurecer todavía más las condiciones de financiación para los mercados emergentes.

Sin embargo, el diagnóstico central del organismo apunta hacia problemas internos más profundos. La baja inversión, la débil productividad, la desaceleración en la creación de empleo formal y la elevada informalidad laboral siguen impidiendo que América Latina alcance un ritmo de expansión significativamente mayor.

Argentina crecería por encima de Brasil y México

El promedio regional esconde diferencias importantes entre países.

La economía argentina crecería 3,3% en 2026, según la CEPAL, que mantuvo sin cambios su proyección anterior. El avance colocaría al país por encima de varias de las mayores economías latinoamericanas: Brasil crecería 2,2%, ligeramente por encima de la estimación previa del 2%, mientras México avanzaría apenas 1,3%.

Colombia registraría una expansión del 2,6%, Perú del 3,2%, Costa Rica del 3,7% y Paraguay del 4,3%. Chile crecería apenas 1,6% —por debajo del 2% estimado anteriormente— y Uruguay avanzaría 1,5%.

Entre las economías con mayor crecimiento aparecen Panamá, con 4,4%, Guatemala y República Dominicana, ambas con 4%, mientras la CEPAL proyecta 6,5% para Venezuela y 4,5% para Nicaragua. Bolivia, en cambio, crecería solamente 0,5%, mientras Cuba y Haití registrarían contracciones.

Para América del Sur, la proyección es de 2,5% tanto en 2026 como en 2027.

El Caribe presenta cifras mucho mayores, con una expansión prevista de 5,6% este año y 7,9% en 2027. Sin embargo, el resultado está fuertemente condicionado por el extraordinario crecimiento petrolero de Guyana. Sin esa economía, el Caribe crecería solamente 1,1% en 2026 y 2,2% en 2027.

El desempeño esperado para Argentina resulta especialmente relevante desde la perspectiva empresarial y de inversión porque el país se ubicaría por encima del promedio regional y de las dos mayores economías latinoamericanas.

Los principales organismos internacionales coinciden además en que Argentina crecerá más que Brasil y México durante 2026, aunque existen diferencias en las cifras. La CEPAL proyecta 3,3% para Argentina, mientras el Banco Mundial estima 3,6% y el Fondo Monetario Internacional 3,5%.

Para Brasil, la CEPAL calcula 2,2%, frente al 1,9% del Banco Mundial y el 2,4% del FMI. En México las tres instituciones coinciden en un escenario mucho más débil: CEPAL y Banco Mundial proyectan 1,3%, mientras el FMI estima 1,2%.

Las diferencias entre países muestran una América Latina que avanza cada vez más a distintas velocidades, dependiendo de factores como los ciclos de inversión, las materias primas, la demanda interna y las condiciones particulares de cada economía. El problema es que, en conjunto, la región continúa sin escapar de un crecimiento relativamente bajo.

Empleo, informalidad y deuda limitan el potencial regional

La debilidad estructural también aparece en el mercado laboral.

El empleo aumentó 1,6% durante 2025, lo que representó aproximadamente 4,3 millones de nuevos puestos de trabajo, mientras la tasa de desempleo descendió hasta 5,3%. Sin embargo, el ritmo de creación de empleo se desaceleró por tercer año consecutivo y los primeros indicadores de 2026 muestran una nueva pérdida de dinamismo.

El problema más persistente sigue siendo la informalidad, que afecta a casi la mitad de las personas ocupadas en la región.

La informalidad reduce la productividad, limita la recaudación tributaria y restringe el acceso a protección social y financiación formal. Por eso, para la CEPAL, acelerar la economía no depende únicamente de estimular la demanda, sino de conseguir simultáneamente mayor inversión, productividad y formalización de trabajadores y empresas.

Las cuentas públicas agregan otra restricción. La deuda pública bruta se estabilizó durante 2025 alrededor del 52% del PIB en América Latina y del 73% en el Caribe. En un escenario de elevados costos financieros, esos niveles reducen el margen disponible para inversión pública, infraestructura y políticas sociales.

La perspectiva de la CEPAL coincide ampliamente con la del Banco Mundial, que también proyecta un crecimiento regional de 2,2% para 2026 y 2,5% para 2027. El FMI mantiene una visión algo más optimista, con estimaciones del 2,4% este año y 2,7% el próximo.

Las diferencias entre los organismos son pequeñas. El mensaje de fondo es prácticamente el mismo: América Latina continúa creciendo, pero no lo suficientemente rápido como para transformar su trayectoria económica.

Para las empresas y los inversores internacionales, esto configura un mapa regional más complejo de lo que sugiere el promedio del 2,2%. Países como Argentina, Paraguay, Costa Rica y Panamá presentan perspectivas de crecimiento sensiblemente superiores, mientras algunas de las mayores economías del continente avanzarán a velocidades mucho menores.

Para los gobiernos, el desafío es más profundo. Los shocks externos —desde las guerras y los precios energéticos hasta las tasas internacionales y la desaceleración del comercio— pueden deteriorar las perspectivas, pero no explican por sí solos el bajo crecimiento latinoamericano.

Sin un aumento sostenido de la inversión, mejoras de productividad, mayor formalización y más capacidad fiscal para financiar infraestructura y desarrollo, América Latina corre el riesgo de convertir el bajo crecimiento, más que en una etapa transitoria, en una característica estructural de la década.

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