Costa Rica busca apoyo de la UE para conectar el aeropuerto Juan Santamaría con su futura red de tren eléctrico
El país centroamericano estudia alternativas como un monorriel o tren ligero para unir su principal aeropuerto internacional con el futuro proyecto ferroviario eléctrico TIBI. Fondos de cooperación europea podrían financiar los estudios de una infraestructura destinada a mejorar la conexión con San José y modernizar la movilidad metropolitana.

Costa Rica busca apoyo europeo para resolver una de las principales debilidades de conectividad de su mayor puerta de entrada internacional. Las autoridades preparan estudios para establecer una conexión de transporte público entre el Aeropuerto Internacional Juan Santamaría y la futura red ferroviaria eléctrica del país, con alternativas que incluyen un monorriel y un sistema de tren ligero.
El proyecto permitiría conectar directamente la terminal, ubicada en Alajuela, con el corredor ferroviario próximo a Río Segundo. Desde allí, los pasajeros podrían incorporarse al futuro tren eléctrico TIBI y continuar hacia Alajuela, Heredia, San José y Cartago. Para financiar los estudios técnicos, las autoridades costarricenses buscan acceder a fondos de cooperación no reembolsable de la Unión Europea, aunque ese respaldo todavía no está confirmado.
Por el momento no existe una tecnología definitivamente seleccionada, tampoco un presupuesto para la construcción ni una fecha prevista de inauguración. La fase actual pretende establecer si la conexión es técnica y financieramente viable y determinar qué sistema resulta más adecuado para cubrir la corta distancia entre la terminal aeroportuaria y la línea ferroviaria.
El Instituto Costarricense de Ferrocarriles (Incofer), el Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) y Aeris, empresa encargada de gestionar el Juan Santamaría, participan en el proyecto. Las autoridades esperan conseguir la aprobación necesaria para iniciar los nuevos estudios en diciembre de 2026.
La conexión que falta entre el aeropuerto y San José
El Juan Santamaría se encuentra en Alajuela, aproximadamente 20 kilómetros al noroeste del centro de San José, y constituye la principal terminal aérea internacional de Costa Rica. Una línea ferroviaria pasa actualmente cerca del complejo, pero los pasajeros no disponen de una estación directamente conectada con el aeropuerto.
El servicio Alajuela–Heredia–San José circula en las proximidades, aunque utilizarlo exige abandonar primero la terminal mediante otro medio de transporte. En consecuencia, los viajeros siguen dependiendo principalmente de autobuses, taxis, plataformas de movilidad, vehículos de alquiler y traslados privados.
El problema adquiere especial relevancia en la autopista General Cañas. La congestión puede volver impredecible la duración del recorrido entre el aeropuerto y San José, una dificultad que afecta tanto a turistas como a residentes y viajeros de negocios.
Una conexión ferroviaria directa tendría, por lo tanto, un impacto que va más allá de la comodidad del pasajero. Permitiría incorporar la principal terminal aérea del país al sistema de transporte público de la Gran Área Metropolitana y reducir parcialmente la dependencia del automóvil para los millones de personas que atraviesan el aeropuerto cada año.
Los primeros datos sugieren que existiría demanda. Una encuesta realizada entre viajeros nacionales e internacionales determinó que el 82% estaría dispuesto a utilizar una conexión de transporte público desde el aeropuerto si estuviera disponible.
La dimensión del Juan Santamaría refuerza el argumento. Durante 2025 movilizó más de 6,4 millones de pasajeros internacionales, el mayor registro anual de su historia. Actualmente mantiene conexiones con 37 destinos mediante 25 aerolíneas comerciales internacionales y dos compañías domésticas.
Para una economía fuertemente vinculada al turismo y cada vez más integrada a las cadenas internacionales de inversión y servicios, mejorar la movilidad entre el aeropuerto y los principales centros urbanos también constituye una cuestión de competitividad.
Monorriel, tren ligero e integración multimodal
Uno de los principales interrogantes es cómo resolver físicamente la conexión entre la terminal y las vías.
Los análisis realizados hasta ahora han contemplado alternativas como un monorriel elevado o una conexión por debajo de la Ruta 1, mientras la propuesta más reciente también incorpora la posibilidad de utilizar un tren ligero. La decisión dependerá de factores como coste de construcción, demanda prevista, dificultades de ingeniería y capacidad para integrarse con el resto de la red.
El objetivo tampoco sería desarrollar un simple shuttle aislado entre el aeropuerto y una estación. La infraestructura se piensa dentro de un esquema multimodal que combine ferrocarril, autobuses, automóviles y la futura ampliación de la carretera San José–San Ramón.
Ese proyecto vial contempla un nuevo intercambiador frente al aeropuerto que podría funcionar como nodo para diferentes modalidades de transporte. En la práctica, permitiría que un pasajero internacional pase de la terminal aérea a la red metropolitana sin depender necesariamente de un vehículo privado.
La mejora podría tener especial importancia para el turismo. La previsibilidad de los traslados aeroportuarios influye sobre la competitividad de los destinos, especialmente entre viajeros de negocios y turistas procedentes de mercados donde las conexiones ferroviarias directas con los aeropuertos son habituales.
Para los residentes de la Gran Área Metropolitana, la nueva infraestructura ofrecería además una alternativa para llegar al Juan Santamaría y podría contribuir a reducir parte de la presión sobre uno de los corredores viales más congestionados del país.
Europa podría participar en una nueva etapa de infraestructura costarricense
La búsqueda de fondos de la Unión Europea incorpora una dimensión adicional al proyecto. Costa Rica pretende financiar los estudios mediante recursos de cooperación no reembolsable, aunque todavía no se anunció un monto y el respaldo europeo continúa pendiente de aprobación.
La iniciativa encaja, no obstante, con áreas donde Europa busca profundizar su cooperación con América Latina, entre ellas infraestructura sostenible, movilidad urbana y transporte de menores emisiones. Para las instituciones y empresas europeas, la modernización de los sistemas ferroviarios latinoamericanos representa además un terreno potencial para ampliar su presencia regional.
Si el proyecto supera la fase de factibilidad, las oportunidades podrían extenderse más allá de la financiación. Una nueva infraestructura ferroviaria demanda ingeniería, material rodante, señalización, electrificación, construcción y tecnologías digitales de movilidad, sectores en los que numerosas compañías europeas poseen experiencia internacional.
Aun así, el proyecto no debe presentarse como una obra ya decidida. Costa Rica todavía no eligió la tecnología, no aprobó el presupuesto de construcción y no estableció una fecha de apertura. Los estudios serán precisamente los encargados de determinar si resulta conveniente avanzar.
La iniciativa coincide con una transformación más amplia del Juan Santamaría. El aeropuerto ejecuta su Plan Maestro 2023-2042 y recientemente puso en funcionamiento una nueva área de llegadas internacionales dentro de una ampliación de terminal valorada en $62 millones. Aeris también ha informado de un plan de inversiones aeroportuarias de aproximadamente $390 millones para acompañar el crecimiento de la principal terminal del país.
Una conexión ferroviaria completaría esa modernización actuando sobre un aspecto que comienza exactamente donde termina la experiencia aeroportuaria: cómo trasladar de manera eficiente a millones de pasajeros desde la terminal hacia las ciudades.
Costa Rica construyó durante décadas una marca internacional estrechamente asociada con turismo, sostenibilidad y protección ambiental. Integrar su principal aeropuerto con una red ferroviaria electrificada permitiría acercar también su infraestructura de transporte a ese posicionamiento.
Existe además una lógica estrictamente económica. Un aeropuerto que recibe un volumen creciente de tráfico internacional necesita conexiones eficientes con los centros urbanos, turísticos y empresariales a los que presta servicio. En el caso del Juan Santamaría, una de las próximas grandes transformaciones podría producirse no dentro de la terminal, sino en los pocos kilómetros que actualmente la separan del ferrocarril.
Si la cooperación europea se concreta y los estudios confirman la viabilidad del proyecto, Costa Rica podría dar un paso relevante para incorporar a su principal aeropuerto una infraestructura habitual en grandes terminales europeas: una conexión directa con la red ferroviaria metropolitana.



