Groenlandia podría convertirse en un nuevo proveedor de helio para Europa ante la búsqueda de mayor autonomía estratégica
El proyecto Tunu, en el este de Groenlandia, detectó concentraciones naturales de helio primario de hasta el 0,8%, mientras los estudios preliminares plantean la posibilidad de combinar su extracción con generación geotérmica. El hallazgo gana relevancia mientras Europa busca asegurar suministros para semiconductores, resonancias magnéticas, industria aeroespacial y tecnologías cuánticas.

El enorme potencial mineral de Groenlandia vuelve a ocupar un lugar destacado en la estrategia europea de materias primas, aunque esta vez el recurso que despierta interés no es una tierra rara ni un metal convencional. El helio, indispensable para algunas de las industrias tecnológicamente más avanzadas del mundo, podría convertir al este de la isla en una nueva fuente de suministro para Europa en momentos de creciente preocupación por la concentración y vulnerabilidad de la producción mundial.
Pulsar Helium avanza con su proyecto Tunu, de propiedad íntegramente controlada por la compañía y situado en la región de Liverpool Land, donde muestras obtenidas en superficie detectaron concentraciones naturales de helio de hasta 0,8%. A diferencia de gran parte del suministro mundial, el gas identificado no está asociado con hidrocarburos, lo que abre la posibilidad de desarrollar una operación dedicada específicamente al helio primario en lugar de recuperarlo como subproducto de la explotación de gas natural.
El proyecto todavía se encuentra en etapa de exploración y evaluación, por lo que su viabilidad comercial no está demostrada. Sin embargo, su ubicación, características geológicas y proximidad a Europa le otorgan una relevancia estratégica particular mientras la Unión Europea intenta diversificar las fuentes de materias primas necesarias para sostener su base industrial y tecnológica.
El contexto europeo explica buena parte de ese interés. Un reciente estudio encargado por el Banco Europeo de Inversiones concluyó que Europa dispone de un considerable potencial mineral todavía sin desarrollar, pero décadas de inversión insuficiente dejaron muy pocos proyectos de exploración en condiciones de avanzar hacia la producción. El gasto anual de exploración minera en la UE ronda actualmente los €200 millones y debería multiplicarse por diez hasta alcanzar aproximadamente €2.000 millones anuales durante los próximos cinco años para contribuir a los objetivos de extracción establecidos en la Ley Europea de Materias Primas Críticas. En 2024, la UE concentró apenas el 3% de los presupuestos mundiales destinados a exploración, frente al 20% de Canadá y el 16% de Australia.
Aunque el helio no formó parte específicamente de los materiales analizados en ese estudio, su cadena de suministro enfrenta un problema similar: una fuerte dependencia de un número limitado de países e instalaciones para abastecer un gas difícil de sustituir en varias aplicaciones de elevado valor agregado.
Del hospital a los chips y la computación cuántica
La importancia económica del helio excede ampliamente su uso más conocido. Su extremadamente bajo punto de ebullición lo convierte en un refrigerante indispensable para los imanes superconductores utilizados en equipos de resonancia magnética, mientras el helio de elevada pureza se emplea en la fabricación de semiconductores, aplicaciones aeroespaciales y numerosos procesos científicos. El helio y, particularmente, el helio-3 también están ganando importancia en el desarrollo de tecnologías cuánticas.
El problema radica en cómo se produce. Más del 95% del helio mundial se obtiene actualmente como subproducto del gas natural y del GNL, según Pulsar, de modo que la oferta depende en gran medida de decisiones y condiciones económicas del mercado de hidrocarburos y no exclusivamente de la demanda del propio helio. Estados Unidos, Qatar y Argelia concentran una parte significativa de esa producción.
Los acontecimientos de 2026 volvieron a poner esa vulnerabilidad en evidencia. Una interrupción productiva en Qatar retiró temporalmente del mercado cerca de un tercio de la producción mundial, mientras Rusia estableció restricciones a sus exportaciones en abril y China aplicó una prohibición temporal en julio, según TradeArabia. El resultado fue una nueva presión sobre precios y disponibilidad y, sobre todo, una mayor preocupación entre industrias que necesitan un suministro estable.
Para Europa, la cuestión resulta especialmente sensible porque varios de los grandes consumidores de helio pertenecen precisamente a sectores que Bruselas considera estratégicos: semiconductores, tecnología médica, industria aeroespacial, investigación avanzada y computación cuántica.
En ese escenario aparece Tunu. Pulsar dispone de una licencia de exploración sobre 62 kilómetros cuadrados en el este de Groenlandia y es la primera compañía con derechos exclusivos de exploración de helio en el territorio. Los trabajos realizados en Kap Tobin detectaron concentraciones de entre aproximadamente 0,36% y 0,82%, mientras estudios sísmicos posteriores identificaron estructuras subterráneas potencialmente capaces de almacenar y canalizar fluidos ricos en helio.
La particularidad del proyecto es que debajo de Liverpool Land también existiría un sistema geotérmico activo. Una evaluación independiente de prefactibilidad realizada por Sproule-ERCE estimó temperaturas del reservorio de entre aproximadamente 80°C y 130°C. En uno de los escenarios superiores modelizados, el proyecto podría recuperar alrededor de 350.000 pies cúbicos de helio diarios, además de generar electricidad geotérmica.
Esa combinación podría resultar decisiva para la economía de una eventual explotación. La energía geotérmica podría utilizarse para alimentar las instalaciones de separación y procesamiento del helio y, al mismo tiempo, proporcionar una fuente energética alternativa para la cercana comunidad de Ittoqqortoormiit, situada unos 7,5 kilómetros al norte de Kap Tobin y actualmente dependiente de generadores diésel.
En lugar de desarrollar únicamente un yacimiento de gas, la propuesta podría convertirse así en un proyecto integrado: producir helio para mercados industriales europeos y utilizar el recurso geotérmico local para reducir tanto los costes energéticos de la operación como la dependencia del diésel de la población cercana.
Groenlandia gana peso en la estrategia europea de materias primas
Groenlandia no pertenece a la Unión Europea, pero mantiene una relación política y económica estrecha con el bloque. La UE y el Gobierno groenlandés establecieron una Asociación Estratégica sobre Cadenas de Valor Sostenibles de Materias Primas, cuyo objetivo es profundizar la cooperación y facilitar una mayor integración de los recursos de la isla dentro de las cadenas industriales europeas.
El acuerdo reconoce tanto el potencial de Groenlandia como la necesidad europea de asegurar materias primas, combinando los recursos de la isla con capacidades europeas de prospección, exploración, extracción, procesamiento y refinado. Para Bruselas, el objetivo de fondo es construir cadenas de suministro más resilientes y reducir exposiciones excesivas a proveedores concentrados.
La infraestructura local también podría mejorar durante los próximos años. Los gobiernos de Groenlandia y Dinamarca impulsan un nuevo aeropuerto en Ittoqqortoormiit, cuya construcción está prevista entre 2026 y 2029. Su proximidad al proyecto Tunu permitiría mejorar el acceso durante todo el año a una región que actualmente depende en gran medida del transporte marítimo estacional y de vuelos chárter, reduciendo potencialmente los costes de futuras campañas de exploración y construcción.
Sin embargo, todavía existen importantes incógnitas. El tamaño y comportamiento del reservorio deberán comprobarse mediante nuevos estudios y perforaciones, y no existen aún tasas de flujo comercialmente demostradas. La propia evaluación de prefactibilidad señala que los resultados dependen de la dimensión y conectividad de las fracturas subterráneas: una menor permeabilidad podría reducir tanto la cantidad de helio recuperable como el potencial de generación geotérmica.
Por eso, Tunu debe entenderse como una oportunidad potencial y no todavía como una nueva fuente garantizada de helio para Europa.
Aun así, el proyecto ilustra por qué la exploración está regresando al centro de la política industrial europea. El BEI sostiene que aumentar el capital disponible no será suficiente y reclama también permisos más previsibles, mejores datos geológicos, incentivos financieros específicos, mayor aceptación social y un uso más intensivo de tecnologías como inteligencia artificial, teledetección y modelización geológica avanzada.
La ecuación para Europa es cada vez más evidente. Construir fábricas de semiconductores, desarrollar computación cuántica, ampliar la industria aeroespacial y garantizar equipos médicos avanzados requiere algo más que inversión, patentes y talento: también exige asegurar los recursos físicos indispensables para que esas tecnologías funcionen.
Todavía deberán pasar varias etapas antes de saber si el helio de Tunu puede producirse a escala y con costes competitivos. Sin embargo, su aparición coincide con un momento geopolítico especialmente favorable para nuevas fuentes de suministro. Frente a restricciones comerciales, interrupciones productivas y una creciente competencia internacional por recursos estratégicos, una fuente de helio primario situada a las puertas del mercado europeo podría terminar teniendo un valor estratégico muy superior al que indique únicamente su volumen de producción.



