Las redes energéticas envejecidas de Europa ponen en riesgo la transición y la inversión
Un nuevo informe de SET Ventures y Future Energy Ventures revela que el 40% de las redes eléctricas de la UE tienen más de 40 años, lo que genera interrogantes urgentes para la política, la inversión y la competitividad.

La capacidad de Europa para liderar la transición energética global está en entredicho, ya que nuevas cifras indican que aproximadamente el 40% de sus redes eléctricas tienen más de 40 años, según un informe de SET Ventures y Future Energy Ventures.
El informe subraya que Europa enfrenta un doble desafío: modernizar su infraestructura envejecida y hacer frente a una grave carencia laboral, con la necesidad de más de un millón de trabajadores adicionales para respaldar la transición hacia sistemas energéticos más limpios. Estas conclusiones ponen en duda si la región podrá mantener el ritmo frente a competidores tecnológicos como China y Estados Unidos.
SET Ventures y Future Energy Ventures advierten que las redes obsoletas pueden frenar la integración de energías renovables y retrasar los esfuerzos de descarbonización, lo que incrementaría los costos y pondría en entredicho la fiabilidad y la seguridad del suministro. Según los datos, si no se priorizan las inversiones en modernización, las nuevas tecnologías energéticas podrían enfrentarse a cuellos de botella físicos y a incertidumbre regulatoria.
Para los responsables políticos europeos, la magnitud del reto seguramente influirá en la asignación de fondos y en el debate sobre cómo atraer mano de obra cualificada. El informe llega en un momento en que la UE busca acelerar su agenda del Pacto Verde, pero el déficit de infraestructura podría obligar a tomar decisiones difíciles sobre qué sectores y regiones priorizar.
La escasez de personal calificado también plantea desafíos para empresas e inversores. El aumento de los costes laborales y los retrasos en los proyectos pueden afectar la rentabilidad, mientras que la falta de técnicos especializados podría ralentizar la digitalización y la implantación de tecnologías inteligentes, áreas en las que tanto China como Estados Unidos avanzan con rapidez.
Para los socios latinoamericanos, la brecha tecnológica en las redes europeas podría abrir oportunidades de colaboración en proyectos de energías renovables o en iniciativas de formación. Empresas de la región podrían posicionarse como proveedoras de experiencia o buscar alianzas para ayudar a la UE a reducir su déficit de habilidades.
Con el informe destacando la urgencia de modernizar la infraestructura y desarrollar talento, el mercado estará atento a cómo la UE y sus estados miembros priorizan el gasto y reforman la política energética para afrontar estos desafíos.



