Indra modernizará la plataforma digital del Puerto de Bilbao para adaptarla a las reglas europeas
La tecnológica española desarrollará una plataforma en la nube para la comunidad portuaria, en un contexto de armonización europea de las declaraciones marítimas y los procedimientos aduaneros electrónicos. No se informaron el importe del proyecto ni su fecha de puesta en funcionamiento.

La Autoridad Portuaria de Bilbao seleccionó a Indra para diseñar, implantar y desarrollar su nuevo Port Community System (PCS), el sistema de intercambio de información de la comunidad portuaria. El proyecto, anunciado el 2 de septiembre, incorpora medidas de ciberseguridad y protección de datos.
La iniciativa parte de una infraestructura digital existente. Bilbao ya opera e-puertobilbao, una plataforma utilizada por consignatarios, navieras, transitarios, agentes de aduanas, terminales y transportistas terrestres. Sus servicios incluyen la gestión de entradas y salidas de buques, las notificaciones de mercancías peligrosas, las inspecciones de contenedores y los procedimientos de acceso.
La distinción es relevante: el puerto no está pasando directamente de una administración en papel a los servicios digitales. Está actualizando los sistemas mediante los cuales las empresas ya coordinan movimientos de carga y se comunican con las autoridades.
El contexto regulatorio está marcado por el entorno europeo de ventanilla única marítima (EMSWe), aplicable desde el 15 de agosto de 2025. Este marco armoniza las declaraciones de las escalas mediante una red de ventanillas marítimas nacionales con especificaciones comunes, no a través de un único portal europeo centralizado.
Su principio de declaración única busca que la información se presente una sola vez por escala y sea reutilizada por las autoridades correspondientes, reduciendo solicitudes repetidas.
Las exigencias aduaneras constituyen una parte relacionada, pero diferente, de esa transformación. El Código Aduanero de la Unión establece el marco de los procedimientos y de la transición hacia intercambios electrónicos, incluidas declaraciones, notificaciones y decisiones. Cumplir estos requisitos implica organizar y transmitir los datos de manera compatible, no solamente sustituir un formulario impreso por un documento digital.
Para las empresas que utilizan un puerto, estas diferencias tienen consecuencias concretas. Un consignatario, una terminal y un transportista pueden necesitar información distinta sobre un mismo envío. Sus sistemas deben intercambiar los datos pertinentes sin obligar a cada participante a reconstruir el historial administrativo de la carga.
La escala de Bilbao da relevancia a esa coordinación. El puerto movilizó algo más de 32 millones de toneladas en 2025, un 6,8% menos que el año anterior. La autoridad portuaria atribuyó parte de esa caída a la parada técnica de la refinería de Petronor entre mayo y julio.
La coordinación digital resulta especialmente importante para los contenedores y el transporte marítimo de corta distancia, actividades en las que la estrategia portuaria destaca la necesidad de rapidez y cooperación entre operadores. El objetivo comercial consiste en que los trámites estén resueltos cuando corresponda efectuar el movimiento físico de buques y mercancías.
El negocio portuario de Indra también se extiende a América Latina. En enero de 2025, la compañía anunció un proyecto de PCS en la nube para San Antonio, en Chile, destinado a reunir información logística y procedimientos operativos en un entorno compartido.
Sus antecedentes regionales incluyen además Valparaíso, sistemas de control del acceso aduanero de mercancías en Montevideo y trabajos de gestión de información para la Autoridad Marítima de Panamá. Esas experiencias aportan contexto a su participación en Bilbao, aunque las condiciones operativas y regulatorias de cada mercado son diferentes.
El anuncio no establece objetivos cuantificados de ahorro o reducción de los tiempos de tramitación. Esos beneficios deben considerarse, por lo tanto, resultados a evaluar después de la implantación, no mejoras ya alcanzadas.
Para Bilbao, la utilidad del proyecto dependerá de que la actualización reduzca tareas duplicadas, mantenga información consistente entre organizaciones y preserve la continuidad del servicio durante la transición. El cumplimiento regulatorio es el punto de partida; la prueba operativa será que las empresas puedan mover sus mercancías con menos interrupciones administrativas.



