La española Norvento apunta al almacenamiento energético a gran escala en América Latina con una nueva plataforma de 9 MVA
La empresa gallega busca suministrar tecnología de conversión de potencia para grandes proyectos de baterías y generación solar, con Brasil, Chile, Argentina, México y Guatemala como mercados prioritarios. La estrategia supone un salto desde las microrredes industriales hacia instalaciones conectadas a los sistemas eléctricos, aunque Norvento no pretende asumir la integración completa de los sistemas de almacenamiento.

La compañía española de energías renovables Norvento Enerxía está ampliando su estrategia en América Latina para ingresar en el segmento del almacenamiento energético a gran escala, en momentos en que los sistemas eléctricos de la región necesitan mayor flexibilidad para incorporar volúmenes crecientes de generación solar y eólica.
El grupo, con sede en Lugo, planea comercializar su nueva plataforma de conversión de potencia nXL entre fabricantes de baterías, integradores de sistemas de almacenamiento y desarrolladores de proyectos renovables que operan en América Latina.
Norvento identificó a Brasil, Chile, Argentina, México y Guatemala como sus mercados prioritarios. Perú y Colombia también forman parte de su radar comercial, aunque actualmente ocupan una posición secundaria dentro de sus planes.
La expansión representa un cambio de escala para una empresa que ya cuenta con experiencia en la región. Hasta ahora, buena parte de su actividad latinoamericana estuvo concentrada en proyectos de autoconsumo industrial, microrredes y sistemas de baterías de menor tamaño.
La compañía trabaja desde hace varios años con socios locales en Argentina, donde suministró equipamiento para instalaciones comerciales e industriales. También participó en proyectos en el Caribe, especialmente en República Dominicana, un mercado donde la seguridad energética, los sistemas aislados y el crecimiento de la generación solar están impulsando la demanda de tecnologías capaces de combinar producción y almacenamiento.
Muchas de esas instalaciones utilizan la familia de convertidores nGM, con potencias de entre 50 kW y 200 kW. Estos equipos fueron desarrollados para microrredes que pueden integrar paneles fotovoltaicos, pequeños aerogeneradores, generación convencional y baterías, incluso cuando funcionan sin una conexión permanente a la red pública.
Norvento busca ahora trasladar esa experiencia a proyectos medidos en megavatios y no solamente en kilovatios.
La empresa aprovechó su participación en Intersolar South America, en Brasil, para presentar la familia nXL al mercado regional. La plataforma fue diseñada para grandes instalaciones de almacenamiento y plantas fotovoltaicas a escala de red.
Su versión destinada a baterías puede alcanzar hasta 9 MVA por unidad dentro de un formato de 20 pies. El convertidor se ubica entre las baterías y la red eléctrica, gestiona el flujo bidireccional de energía y controla la respuesta de la instalación ante las condiciones del sistema.
Según Norvento, la plataforma alcanza una eficiencia cercana al 99%, lo que permite limitar las pérdidas eléctricas durante los procesos de carga y descarga. Su arquitectura también incorpora funciones que ganan relevancia a medida que las centrales convencionales son reemplazadas o complementadas por fuentes renovables variables.
Entre ellas figuran la operación en modos de formación y seguimiento de red, la regulación de tensión y frecuencia, el arranque en negro, el filtrado activo y la compensación mediante STATCOM. Estas capacidades permiten que una instalación de almacenamiento haga algo más que trasladar electricidad de un momento del día a otro: también puede contribuir a la estabilidad y la calidad del suministro.
El equipo fue diseñado, además, para operar en condiciones ambientales exigentes. Su electrónica de potencia está protegida por una envolvente sellada con certificación IP65, mientras que la refrigeración líquida se combina con un sistema de climatización.
Norvento sostiene que esta configuración permite mantener la potencia nominal del convertidor con temperaturas de hasta 40°C y reducir el mantenimiento relacionado con los filtros de aire. Esas características pueden resultar relevantes en zonas expuestas al polvo, la humedad o las altas temperaturas, entre ellas regiones mineras y renovables del norte de Chile, Argentina y Brasil.
El modelo comercial de la empresa será diferente al de los proveedores que entregan sistemas completos de almacenamiento con baterías, conocidos habitualmente como BESS.
Norvento no pretende convertirse necesariamente en el integrador principal de cada proyecto a gran escala. Su estrategia consiste en suministrar la electrónica de potencia a las compañías responsables de reunir baterías, convertidores, transformadores, controles, sistemas de seguridad y conexiones eléctricas dentro de una instalación completa.
Esta división de funciones responde a la estructura de costos y riesgos de la industria. Las baterías pueden representar aproximadamente entre el 70% y el 75% del costo total de un gran sistema, mientras que la electrónica de potencia supone una proporción menor. Por ese motivo, la garantía sobre el conjunto suele quedar en manos del fabricante de baterías o del integrador.
Para Norvento, especializarse en los equipos de conversión reduce su exposición a los riesgos financieros y de rendimiento asociados al paquete completo. También le permite participar en proyectos que utilicen celdas y contenedores de baterías provistos por diferentes fabricantes.
La estrategia exigirá, sin embargo, acuerdos comerciales con integradores y desarrolladores consolidados. Los grandes proyectos energéticos requieren el cumplimiento de los códigos de red de cada país, asistencia técnica de largo plazo y garantías aceptables para las entidades financieras y los propietarios de los activos.
Chile constituye actualmente la principal referencia regional. El rápido despliegue de energía solar y eólica, combinado con limitaciones en la infraestructura de transmisión, genera períodos en los que parte de la electricidad renovable debe ser recortada porque no puede transportarse o consumirse en el momento de su producción.
Los proyectos con baterías pueden almacenar parte de ese excedente durante las horas de alta generación e inyectarlo nuevamente cuando aumentan la demanda y los precios. El almacenamiento también puede prestar servicios de control de frecuencia, soporte de tensión y estabilización, necesarios para operar un sistema con una mayor proporción de fuentes variables.
Norvento espera que necesidades similares aparezcan en otros mercados latinoamericanos, aunque cada país avanza a un ritmo diferente.
Brasil ofrece escala por el tamaño de su sistema eléctrico y la expansión de su parque renovable. Argentina, México y Guatemala están comenzando a incorporar el almacenamiento en mecanismos de contratación y planificación energética, en parte para evitar que las restricciones de las redes se intensifiquen con el ingreso de nueva capacidad solar y eólica.
La evaluación de la empresa es que sumar generación no será suficiente para resolver los desafíos eléctricos de la región. Las nuevas plantas renovables deberán estar acompañadas por redes de transmisión, demanda flexible, sistemas digitales de control y capacidad de almacenamiento para entregar electricidad cuando sea requerida.
La expansión latinoamericana también está vinculada con la estrategia industrial de Norvento en España. Fundado en 1981 como una empresa de ingeniería eléctrica, el grupo ingresó posteriormente en el desarrollo de proyectos renovables y creó en 2009 una división dedicada a fabricar tecnología propia.
La compañía está desarrollando en Lugo la Norvento Enerxía Factory Zero, conocida como neFO. La planta tendrá más de 20.000 metros cuadrados y fabricará equipos para generación renovable, gestión energética y almacenamiento, incluidas las familias de convertidores nXL y nGM, sistemas de baterías y aerogeneradores.
El proyecto recibió apoyo del Fondo de Innovación de la Unión Europea, lo que vincula el crecimiento internacional previsto por Norvento con el objetivo de ampliar la capacidad industrial europea dedicada a las tecnologías de la transición energética.
América Latina ofrece un mercado potencialmente amplio, pero la expansión dependerá de algo más que las prestaciones técnicas. Los proyectos de almacenamiento necesitan marcos regulatorios que remuneren los servicios prestados por las baterías, acceso a conexiones eléctricas, procesos previsibles de autorización y estructuras financieras capaces de respaldar activos intensivos en capital.
La estrategia de Norvento coloca así a la empresa en un tramo específico de la cadena de valor: suministrará uno de los componentes responsables de conectar las baterías con la red, mientras se apoyará en socios regionales e internacionales para montar y garantizar los sistemas completos.
Si el despliegue del almacenamiento se acelera, esa posición podría permitirle al grupo español participar en una nueva generación de proyectos de infraestructura latinoamericanos sin abandonar la especialización industrial y tecnológica desarrollada en Galicia.
El objetivo inmediato será convertir la experiencia y las relaciones construidas en sistemas de menor tamaño en contratos para instalaciones a escala de red. La oportunidad de largo plazo consiste en transformarse en un proveedor de electrónica de potencia para una región donde la generación renovable está creciendo con mayor velocidad que la infraestructura necesaria para gestionarla.



