Uber y Wayve lanzan un servicio de robotaxis en Londres con conductores de seguridad
El servicio comienza con menos de 20 vehículos y sin recargo para los pasajeros. El lanzamiento incorpora la tecnología de Wayve a la red londinense de Uber, mientras que la operación sin conductor queda para una etapa posterior que requiere nuevas autorizaciones.

Uber y la empresa británica de conducción autónoma Wayve comenzaron el 3 de septiembre a ofrecer viajes supervisados para pasajeros en Londres, incorporando su tecnología al servicio disponible a través de la plataforma de movilidad.
El despliegue tiene una escala limitada y mantiene la supervisión humana. Cada viaje cuenta con un conductor de transporte privado capacitado y habilitado por Transport for London (TfL), que monitorea el sistema y puede tomar el control cuando resulte necesario. Por lo tanto, todavía no se ofrecen recorridos sin una persona al volante.
Los usuarios que soliciten UberX, Uber Electric o Uber Comfort podrán recibir la opción de viajar en un Ford Mustang Mach-E eléctrico equipado con el software de conducción de Wayve. Aceptar ese vehículo no supone un recargo y los pasajeros pueden optar por un viaje convencional.
El área de operación comprende el Gran Londres, con excepción de los traslados a aeropuertos. La disponibilidad depende de que haya un vehículo adecuado cerca: no todas las solicitudes podrán realizarse mediante conducción autónoma.
Según Reuters, la flota inicial está integrada por menos de 20 vehículos. Londres se convierte en la segunda ciudad europea, después de Zagreb, donde Uber ofrece viajes en robotaxis.
Las compañías afirman que más de 140.000 usuarios londinenses activaron su preferencia por los viajes autónomos. Esa cifra refleja registros de interés, no trayectos completados ni un uso habitual del servicio.
La puesta en marcha se produce después de que TfL otorgara en agosto las licencias de transporte privado a los vehículos de Wayve. Ese trámite completó el requisito de que el operador, el automóvil y el conductor estén habilitados por la misma autoridad.
Los recorridos se realizan bajo el código de buenas prácticas del Gobierno británico para las pruebas de vehículos automatizados. Este marco exige un conductor de seguridad capaz de recuperar el control, un vehículo en condiciones de circular y un seguro adecuado. Los servicios para pasajeros también deben cumplir las normas de habilitación correspondientes.
Ese esquema es distinto de una autorización para operar sin conductor de seguridad. El programa gubernamental específico para servicios automatizados de pasajeros contempla evaluaciones de seguridad y el consentimiento de las autoridades locales de transporte. El anuncio del lanzamiento en Londres no incluyó una fecha para retirar al conductor del vehículo.
Para Wayve, el despliegue supone trasladar su software desde el desarrollo y las pruebas a un servicio para pasajeros distribuido mediante una plataforma de reservas existente. La empresa prueba su tecnología en las calles de Londres desde 2018.
El sistema utiliza inteligencia artificial entrenada con datos de conducción para interpretar el entorno y determinar los movimientos del vehículo. Wayve sostiene que su software no depende de mapas detallados de alta definición y está diseñado para funcionar en distintas plataformas automotrices.
El objetivo comercial es reducir la preparación específica que requiere cada ubicación antes de ingresar en nuevos mercados. Sin embargo, esas capacidades describen el enfoque tecnológico de la compañía, no demuestran que el sistema pueda operar actualmente sin restricciones en cualquier ciudad.
La alianza entre Uber y Wayve comenzó en 2024 e incluyó una inversión estratégica. La relación combina la tecnología de conducción de Wayve con la red de pasajeros de Uber y la colaboración con fabricantes de vehículos.
Las empresas contemplan ahora un despliegue en 12 mercados, comenzando por Londres. Un acuerdo separado con Nissan prevé una prueba piloto en Tokio con el Nissan LEAF hacia finales de 2026, sujeta a la coordinación regulatoria y, inicialmente, con un operador de seguridad.
El lanzamiento londinense muestra el carácter gradual de esa expansión: el acceso de pasajeros puede comenzar antes de que se autorice la operación sin conductor. Para superar la escala de la flota inicial, los socios deberán demostrar la fiabilidad del servicio, cumplir las exigencias regulatorias y consolidar una demanda que vaya más allá del interés registrado antes del estreno.



