Merlin Properties y Telefónica atraen a gestores europeos que buscan valor en la bolsa española
Las acciones españolas representan apenas alrededor del 5% de las carteras de los fondos europeos de gran capitalización orientados al value, pero dos compañías del IBEX están despertando interés. Merlin Properties ofrece exposición al boom de los centros de datos, mientras Telefónica intenta recuperar atractivo mediante desinversiones, reducción de deuda y una estrategia concentrada en España, Reino Unido, Alemania y Brasil.

España mantiene un peso relativamente reducido dentro de las carteras de los grandes fondos europeos especializados en inversión en valor. Sin embargo, dos conocidas compañías españolas han comenzado a atraer compras de algunos gestores activos altamente calificados: Merlin Properties y Telefónica.
Según datos de Morningstar, las acciones españolas representan aproximadamente 5% de los activos de los fondos pertenecientes a la categoría Europe Large-Cap Value Equity.
Para identificar qué compañías están captando el interés de algunos de los gestores más destacados, el análisis se concentró en fondos europeos de gestión activa orientados al value, con al menos una clase calificada Gold, Silver o Bronze por Morningstar y carteras de un máximo de 100 compañías.
Seis fondos superaron el filtro.
Entre sus recientes movimientos aparecen dos nombres españoles con historias empresariales muy diferentes.
Por un lado, Merlin Properties, una inmobiliaria que está intentando convertirse en uno de los grandes actores de infraestructura para centros de datos de la península ibérica.
Por otro, Telefónica, que atraviesa una profunda simplificación de su estructura internacional después de décadas de expansión.
Morningstar considera que ambas cotizan por debajo de su valor razonable: estima una infravaloración de aproximadamente 22% para Merlin y 13% para Telefónica.
Merlin deja de ser solamente una inmobiliaria
Merlin Properties ha estado históricamente asociada con oficinas, centros logísticos y centros comerciales.
Sin embargo, una parte creciente de su futuro depende de un negocio muy diferente: los centros de datos.
La estrategia busca convertir este segmento en el principal generador de ingresos por alquiler del grupo.
La previsión es que los data centers puedan representar alrededor del 65% de los ingresos brutos por alquiler en 2032.
Si el plan se materializa, supondría una transformación radical.
Merlin dejaría de depender fundamentalmente del inmobiliario comercial tradicional para convertirse también en un proveedor de infraestructura física para gigantes tecnológicos, servicios cloud e inteligencia artificial.
España y Portugal buscan beneficiarse del boom de los data centers
La apuesta se apoya en determinadas ventajas de la península ibérica frente a los centros tradicionales de datos europeos.
España y Portugal disponen de suelo, creciente generación energética y conexiones mediante cables submarinos internacionales.
Estos factores adquieren cada vez mayor importancia ante el crecimiento explosivo de la demanda informática impulsada por la inteligencia artificial.
Los grandes centros de datos necesitan enormes cantidades de electricidad, terrenos adecuados, conectividad internacional y sistemas avanzados de refrigeración.
Mientras algunos de los hubs históricos europeos encuentran limitaciones de capacidad eléctrica y disponibilidad de suelo, Iberia puede ganar atractivo como localización alternativa.
Merlin quiere aprovechar esa oportunidad.
Un proyecto que podría superar ampliamente el gigavatio
La escala del plan permite entender por qué algunos inversores comienzan a observar la compañía desde una perspectiva diferente.
La fase I, con 64 MW, está completamente alquilada.
La fase II, de aproximadamente 254 MW, ya está en marcha y cuenta con el que Morningstar identifica como el mayor contrato de alquiler para un centro de datos firmado hasta ahora en la península ibérica.
A ello se suma una fase III de 412 MW, lanzada para aprovechar el crecimiento de la demanda vinculada con inteligencia artificial.
Pero el proyecto más ambicioso aparece después.
Merlin ya dispone del suelo y la energía necesarios para desarrollar una fase IV de 1,4 GW.
El proyecto completo requeriría aproximadamente 15.000 millones de euros de inversión adicional, aunque ya comenzó la construcción de los primeros 200 MW.
Más allá de esa fase, Merlin identifica otros 3 GW de proyectos potenciales, distribuidos entre aproximadamente 1,1 GW a corto plazo y 1,9 GW de desarrollo más lejano.
La magnitud de estas cifras muestra que la compañía aspira a construir una plataforma digital de escala europea.
Los gigantes tecnológicos como inquilinos
El modelo elegido por Merlin también resulta relevante.
En lugar de operar principalmente como un centro de colocación que alquila pequeñas cantidades de capacidad a numerosos clientes, la compañía busca contratos de largo plazo con hyperscalers y empresas neocloud.
Puede alquilar edificios completos o grandes salas de datos mediante acuerdos superiores a diez años.
Merlin proporciona el edificio y la infraestructura crítica, incluyendo sistemas eléctricos y de refrigeración, mientras el cliente instala sus propios equipos informáticos.
La inmobiliaria también conserva responsabilidades sobre mantenimiento mecánico y eléctrico.
Para los inversores, este esquema puede combinar una característica clásica del negocio inmobiliario —ingresos contractuales de largo plazo— con uno de los mercados de mayor crecimiento de la economía digital.
Oficinas, logística y centros comerciales continúan
El giro hacia los data centers no implica abandonar los negocios históricos.
En oficinas, Merlin prioriza activos premium mientras estudia reconvertir determinados inmuebles no estratégicos hacia usos residenciales.
En logística aprovecha su presencia urbana y mantiene contratos con grandes compañías como Inditex y XPO.
En centros comerciales, la estrategia se concentra en grandes activos emblemáticos y espacios orientados también al ocio.
Sin embargo, los centros de datos son el elemento con capacidad para cambiar sustancialmente el perfil de crecimiento de la compañía.
También representan su mayor desafío.
Construir infraestructura de esta escala exige cantidades extraordinarias de capital y energía. Los proyectos dependen además de permisos, conexiones eléctricas y una demanda tecnológica que deberá mantenerse durante años.
Los 15.000 millones de euros necesarios para desarrollar la fase IV muestran la dimensión del reto financiero.
Telefónica representa una apuesta completamente diferente
La segunda compañía española identificada entre las compras recientes de los gestores seleccionados es Telefónica.
Morningstar considera que sus acciones cotizan aproximadamente 13% por debajo de su valor razonable.
A diferencia de Merlin, el atractivo de Telefónica no depende principalmente de una expansión agresiva.
La tesis se apoya en simplificación, venta de activos, reducción de deuda y concentración geográfica.
Durante las décadas de 1990 y 2000, Telefónica protagonizó una de las mayores expansiones internacionales realizadas por una empresa española.
Construyó una enorme presencia en Europa y, especialmente, América Latina.
Ahora está recorriendo parte del camino inverso.
España, Reino Unido, Alemania y Brasil quedan en el centro
La estrategia actual concentra progresivamente el grupo alrededor de cuatro grandes mercados:
España, Reino Unido, Alemania y Brasil.
La transformación supone una ruptura importante con el modelo que convirtió a Telefónica en una de las multinacionales españolas más reconocibles.
La compañía está vendiendo o reestructurando buena parte de sus operaciones latinoamericanas, con Brasil como principal excepción.
Durante décadas, América Latina aportó escala y crecimiento al grupo.
Sin embargo, la volatilidad macroeconómica, las depreciaciones monetarias y los bajos retornos sobre el capital invertido deterioraron repetidamente el atractivo de varios mercados.
Una operación puede crecer en moneda local y, aun así, aportar poco al grupo cuando la depreciación reduce su valor al convertir los resultados a euros.
Telefónica está utilizando las desinversiones para simplificar su estructura y reducir deuda.
También vende infraestructura para liberar capital
El repliegue no se limita a países.
Telefónica ha vendido torres y redes de fibra consideradas no estratégicas, monetizando infraestructura para liberar recursos.
El capital obtenido puede utilizarse para reducir endeudamiento y concentrar inversiones en los mercados considerados prioritarios.
Esta estrategia refleja un problema general del sector europeo de telecomunicaciones.
Construir redes móviles y fibra exige inversiones enormes, mientras la intensa competencia limita en muchos casos los retornos que las operadoras consiguen generar.
La venta selectiva de infraestructura permite obtener capital sin necesariamente perder acceso comercial a esos activos.
Murtra apuesta por una mayor consolidación europea
Desde su llegada a la dirección ejecutiva en 2025, Marc Murtra ha defendido una mayor consolidación del mercado europeo de telecomunicaciones.
El argumento parte de una diferencia estructural.
Europa cuenta con numerosos operadores nacionales y mercados fragmentados, mientras Estados Unidos posee un número menor de grandes compañías con mucha mayor escala.
Quienes apoyan la consolidación sostienen que grupos europeos más grandes podrían invertir con mayor capacidad en redes, tecnología e innovación.
Morningstar considera favorable esa posibilidad desde una perspectiva empresarial, aunque muestra cautela respecto de las probabilidades regulatorias.
Las autoridades europeas de competencia han mantenido históricamente importantes reservas frente a operaciones que reduzcan significativamente el número de operadores móviles.
El debate entre competencia y escala industrial seguirá siendo uno de los principales asuntos estratégicos del sector.
Digi aumenta la presión en España
El propio mercado español demuestra la dificultad.
La integración de Orange España y MásMóvil modificó el escenario competitivo, pero las condiciones regulatorias asociadas a la operación también favorecieron el crecimiento de Digi.
La compañía puede utilizar acuerdos nacionales de roaming mientras despliega progresivamente su propia red, manteniendo una estructura de capital relativamente ligera.
Su política agresiva de precios sigue presionando a los operadores tradicionales.
Morningstar considera que Telefónica está relativamente mejor protegida gracias a la calidad de su red y a una oferta que puede justificar precios superiores mediante contenidos propios y otros servicios.
Sin embargo, la presión competitiva limita las posibilidades de una expansión significativa de márgenes.
Reino Unido y Alemania completan el núcleo europeo
Alemania y Reino Unido constituyen los otros dos grandes pilares europeos.
Telefónica mantiene posiciones importantes en ambos mercados, aunque continúa por detrás de Deutsche Telekom en Alemania y BT Group en Reino Unido.
En el mercado británico participa mediante su joint venture con Virgin Media.
Allí, la competencia en banda ancha continúa intensificándose debido al despliegue de redes de fibra por parte de numerosos operadores regionales.
El resultado es un mercado con fuerte competencia y elevadas necesidades de inversión.
Morningstar reclama una reducción de costes más ambiciosa
Que Telefónica aparezca como infravalorada no significa que su estrategia esté libre de críticas.
Morningstar considera que la compañía podría adoptar reducciones de costes más ambiciosas.
El plan estratégico hasta 2028 contempla un crecimiento anual compuesto de entre 1,5% y 2,5% tanto para los ingresos como para el EBITDA entre 2025 y 2028.
Si ambos indicadores crecen prácticamente al mismo ritmo, la expansión de los márgenes sería limitada.
También existen dudas alrededor del crecimiento esperado en servicios digitales como ciberseguridad.
Telefónica considera estas actividades una fuente de expansión, pero Morningstar observa un mercado con importantes niveles de comoditización y señala que el grupo actúa frecuentemente como integrador o distribuidor de tecnologías desarrolladas por terceros.
Por eso, el éxito de la estrategia dependerá no solamente de incrementar ventas, sino también de mejorar la eficiencia del capital y simplificar la organización.
Dos compañías españolas y dos apuestas completamente distintas
Merlin Properties y Telefónica tienen poco en común desde una perspectiva operativa.
Precisamente por eso resulta significativo que ambas aparezcan entre las compras recientes de gestores europeos orientados al value.
Merlin intenta construir un nuevo motor de crecimiento alrededor de centros de datos e infraestructura para inteligencia artificial.
Telefónica busca hacer prácticamente lo contrario desde una perspectiva corporativa: reducir tamaño y complejidad para concentrarse en menos mercados y mejorar los retornos.
Una apuesta depende principalmente de expansión.
La otra, de reestructuración.
Pero ambas comparten una característica fundamental para los inversores value: su precio de mercado estaría por debajo del valor que Morningstar atribuye a sus negocios.
La diferencia estimada alcanza aproximadamente el 22% en Merlin y el 13% en Telefónica.
Eso no garantiza rentabilidad futura. Una compañía puede permanecer infravalorada durante años y las estimaciones de valor razonable pueden cambiar si se deterioran sus fundamentos.
Pero ayuda a explicar por qué determinados gestores están observando ambas compañías.
Dos historias que desafían el reducido peso de España en las carteras europeas
Las acciones españolas representan apenas alrededor del 5% de las carteras de los fondos europeos de gran capitalización orientados al value.
Sin embargo, esa pequeña ponderación puede esconder transformaciones empresariales de gran alcance.
Merlin está intentando aprovechar la combinación de energía, suelo y conectividad de la península ibérica para convertirla en una alternativa a los tradicionales hubs europeos de centros de datos.
Telefónica, en cambio, está desmantelando parte del imperio internacional que construyó durante décadas para transformarse en un grupo más concentrado en España, Alemania, Reino Unido y Brasil.
Las dos estrategias presentan riesgos significativos.
Merlin necesitará enormes cantidades de capital para ejecutar su expansión digital. Telefónica continúa enfrentándose a una intensa competencia, perspectivas de crecimiento modestas y el desafío estructural de elevar los retornos del negocio europeo de telecomunicaciones.
Pero esas incertidumbres también forman parte de la oportunidad que buscan los inversores value.
Para los gestores que rastrean Europa en busca de compañías cuyo precio bursátil podría no reflejar completamente su potencial, dos grupos españoles muy diferentes han entrado en el radar: Merlin Properties como apuesta por la infraestructura que sostiene el boom de la inteligencia artificial y Telefónica como apuesta por la reinvención de uno de los mayores grupos de telecomunicaciones de Europa.



