Rusia pone bajo control externo las operaciones de Nestlé y Auchan
Un decreto presidencial transfirió la administración de 16 empresas vinculadas a grupos occidentales a una firma rusa poco conocida, profundizando los riesgos para los inversores extranjeros que aún permanecen en el país.

Rusia puso las operaciones locales de Nestlé, Auchan y otras compañías vinculadas a grupos occidentales bajo administración temporal, en una de las intervenciones más importantes de Moscú sobre empresas extranjeras desde las medidas adoptadas contra Danone y Carlsberg en 2023.
Un decreto firmado por el presidente Vladimir Putin transfirió la gestión de las acciones y participaciones de 16 sociedades rusas a L.E.V. Management, una empresa con sede en Moscú y escasa presencia pública. Entre los negocios afectados se encuentran Nestlé Russia, Nestlé Kuban, la filial rusa de Auchan, dos entidades pertenecientes a FM Logistic y Le Monlid, operadora de la antigua cadena de bricolaje Leroy Merlin bajo la marca Lemana Pro.
La medida no modifica formalmente la propiedad de las compañías. Sin embargo, Rusia ya utilizó anteriormente la administración temporal como paso previo a la venta forzada o la transferencia de activos extranjeros a inversores locales, con frecuencia a precios considerablemente inferiores a su valor original.
La intervención aumenta así la incertidumbre para las empresas europeas que mantuvieron actividades en Rusia después de la invasión de Ucrania en 2022, incluso cuando redujeron sus inversiones, suspendieron productos considerados no esenciales o delegaron la gestión en equipos locales.
El Kremlin vincula la decisión con las tensiones geopolíticas
El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, afirmó que la relación de las compañías con países considerados “hostiles” por Moscú fue uno de los factores contemplados al adoptar la decisión. Rusia utiliza esa denominación para los Estados que impusieron sanciones o brindaron apoyo político y militar a Ucrania.
Francia ha suministrado armamento a Kyiv, mientras que Suiza —aunque mantiene su tradicional neutralidad militar— adoptó sanciones contra Rusia. El Gobierno suizo expresó su preocupación por la medida y señaló que respaldaba las gestiones de Nestlé para intentar revertirla.
Moscú introdujo en 2023 el marco jurídico que permite colocar activos extranjeros bajo administración temporal. Desde entonces, las autoridades dificultaron cada vez más la salida de compañías internacionales mediante la exigencia de autorización presidencial, descuentos obligatorios en las operaciones de venta y pagos especiales para abandonar el mercado.
Estas restricciones dejaron a varias multinacionales atrapadas entre la presión reputacional y regulatoria que enfrentan en sus países de origen y el riesgo de perder sus activos si intentan retirarse de Rusia.
Nestlé analiza sus alternativas
Nestlé informó que está evaluando la situación y las medidas disponibles para proteger sus derechos. El grupo alimentario suizo también indicó que sus prioridades inmediatas son garantizar la continuidad de las operaciones y proteger a sus empleados.
La empresa cuenta con alrededor de 7.000 trabajadores y opera seis fábricas en Rusia, dedicadas a productos como café, fórmulas infantiles y alimentos para mascotas. Desde el comienzo de la guerra, Nestlé suspendió la publicidad, las inversiones de capital, las importaciones y exportaciones no esenciales y gran parte de su cartera de productos en el país.
La compañía mantuvo el suministro de aquellos artículos que considera esenciales, con el argumento de que la disponibilidad de alimentos debe preservarse pese al conflicto.
Antes de la guerra, Rusia representaba aproximadamente el 2% de las ventas globales de Nestlé. Los analistas estiman que esa participación se redujo hasta alrededor del 1%, por lo que el impacto financiero directo sobre el grupo sería limitado. No obstante, la compañía podría afrontar una depreciación o la pérdida definitiva de sus activos locales si la administración temporal desemboca en una venta forzada.
Las acciones de Nestlé cayeron después del anuncio mientras los inversores evaluaban las posibles consecuencias del decreto.
Las tiendas de Auchan continúan funcionando
La cadena francesa Auchan informó que solicitó aclaraciones a las autoridades rusas. Sus tiendas, instalaciones logísticas y operaciones en línea continuaban funcionando con normalidad mientras la compañía analizaba el alcance de la disposición.
Auchan sigue siendo uno de los mayores minoristas occidentales presentes en Rusia, con cerca de 230 establecimientos y 30.000 empleados. Su permanencia en el mercado ruso fue objeto de críticas desde el inicio de la invasión, aunque la empresa defendió anteriormente su decisión alegando la necesidad de mantener el suministro de alimentos y preservar los puestos de trabajo.
Lemana Pro tampoco reportó interrupciones inmediatas en sus actividades. La compañía opera 112 tiendas y anteriormente estuvo controlada por el grupo francés Adeo bajo la marca Leroy Merlin. Adeo transfirió el control a la administración local en 2023, tras lo cual la cadena adoptó su nueva denominación.
FM Logistic, por su parte, no había detallado públicamente el posible impacto de la medida sobre sus dos entidades rusas.
Interrogantes sobre el administrador elegido
La empresa seleccionada para controlar los activos, L.E.V. Management, fue registrada en Moscú en octubre de 2024. La identidad de sus accionistas no fue divulgada y sus estados financieros públicos de 2025 no mostraban operaciones comerciales activas.
Su actual director general fue nombrado pocos días antes de que Putin firmara el decreto, lo que generó interrogantes sobre las razones por las cuales la compañía fue elegida para supervisar negocios que emplean a decenas de miles de personas y gestionan extensas redes industriales, comerciales y logísticas.
La intervención reproduce el esquema aplicado anteriormente a la filial rusa de Danone. Moscú transfirió inicialmente aquella compañía a administradores temporales antes de que el grupo francés vendiera la operación en 2024 con un descuento significativo.
Para los inversores internacionales, la nueva medida vuelve a mostrar la distancia entre la definición jurídica de una administración temporal y sus consecuencias prácticas. Aunque la propiedad no cambió formalmente, las multinacionales perdieron el control sobre la gestión de sus activos rusos.
La decisión también envía una advertencia a las compañías occidentales que todavía operan en Rusia: permanecer en el mercado ya no garantiza protección frente a una intervención estatal, mientras que retirarse puede implicar pérdidas financieras considerables y extensas negociaciones regulatorias.



