El primer Foro Empresarial UE–Mercosur reunirá a empresas y autoridades en Uruguay

El encuentro inaugural se celebrará el 2 de diciembre en Punta del Este, siete meses después de la aplicación provisional del acuerdo comercial interino. Los paneles sectoriales y las reuniones empresariales se concentrarán en agroindustria, transformación digital, logística, energía y materias primas críticas, mientras ambas regiones buscan convertir el nuevo marco en comercio e inversión.

13 de septiembre de 2026
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El primer Foro Empresarial UE–Mercosur reunirá a empresas y autoridades en Uruguay

Directivos empresariales, representantes gubernamentales e instituciones financieras de la Unión Europea y el Mercosur se reunirán en Uruguay para participar en el primer foro creado específicamente para analizar las oportunidades comerciales derivadas del acuerdo entre ambos bloques.

El Primer Foro Empresarial Mercosur–Unión Europea tendrá lugar el 2 de diciembre de 2026 en el Centro de Convenciones de Punta del Este, bajo el lema “Del acuerdo a los negocios, el comercio y las inversiones”.

El encuentro está organizado por la Unión Europea y el Gobierno de Uruguay, con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo, CAF – Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, el Banco Europeo de Inversiones y la agencia de promoción de inversiones Uruguay XXI.

Su objetivo es trasladar la relación desde la negociación política hasta la implementación comercial, conectando a empresas, autoridades públicas y organizaciones financieras interesadas en desarrollar proyectos en ambas regiones.

El foro se celebrará siete meses después de que el Acuerdo Comercial Interino UE–Mercosur comenzara a aplicarse provisionalmente, el 1 de mayo de 2026, tras más de 25 años de negociaciones.

También tendrá lugar antes del primer Consejo UE–Mercosur bajo el nuevo marco y de la Cumbre del Mercosur, lo que ofrecerá al sector privado la posibilidad de plantear cuestiones vinculadas con la implementación antes de las próximas reuniones políticas de alto nivel.

Uruguay será sede del encuentro mientras ejerce la Presidencia Pro Tempore del Mercosur, situándose en el centro de la agenda institucional y comercial inicial asociada al acuerdo.

Cinco sectores en la agenda

El programa se concentrará en cinco áreas en las que las empresas europeas y sudamericanas podrían ampliar sus actividades transfronterizas:

  • Agroindustria

  • Transformación digital

  • Logística y transporte

  • Energía

  • Materias primas críticas

Los organizadores combinarán debates sectoriales con reuniones entre empresas y sesiones de networking. El formato busca facilitar la identificación de socios, proyectos de inversión, proveedores y potenciales clientes.

La agroindustria será uno de los asuntos centrales. El acuerdo reduce o elimina aranceles sobre diferentes exportaciones europeas de alimentos y bebidas, mientras amplía de forma controlada el acceso al mercado comunitario para productos agrícolas procedentes del Mercosur.

Los productores europeos afrontaban anteriormente aranceles de hasta el 35% sobre vinos y bebidas espirituosas, del 20% sobre chocolate y de hasta el 31,5% sobre aceite de oliva. La Comisión Europea calcula que el acuerdo podría incrementar casi un 50% las exportaciones agrícolas de la UE al Mercosur.

Para los exportadores sudamericanos, sin embargo, el acceso continuará dependiendo del cumplimiento de los requisitos sanitarios, ambientales y de trazabilidad europeos. Las salvaguardias y cuotas de importación aplicadas a productos sensibles como la carne vacuna y aviar también seguirán formando parte del marco.

La transformación digital representa otra área de cooperación. Los proveedores tecnológicos europeos podrían encontrar demanda en sectores como la industria, los servicios financieros, la administración pública, la agricultura y la logística. Las compañías del Mercosur, por su parte, podrían utilizar el acuerdo para mejorar su acceso a clientes, capital y socios comerciales europeos.

La logística y el transporte serán determinantes para establecer cuánto puede crecer el comercio en la práctica. Un aumento de los volúmenes comerciales exigirá inversiones en puertos, carreteras, ferrocarriles, instalaciones de almacenamiento, sistemas aduaneros y plataformas digitales capaces de reducir demoras y mejorar la visibilidad de las cadenas de suministro.

La energía y los materiales críticos ganan peso

La energía y las materias primas críticas adquirieron mayor importancia estratégica mientras Europa intenta diversificar sus proveedores y reducir la dependencia de un número limitado de mercados externos.

Los países del Mercosur poseen reservas considerables de minerales utilizados en la fabricación avanzada, los sistemas de energía renovable y otras tecnologías industriales. La Unión Europea obtiene actualmente del Mercosur alrededor del 82% de sus importaciones de niobio, procedentes principalmente de Brasil.

La oportunidad comercial excede la extracción y exportación de materias primas. Los gobiernos y las empresas sudamericanas buscan inversiones en procesamiento, refinación, infraestructura y actividades industriales que permitan retener una mayor parte del valor en los países productores.

El debate energético incluirá previsiblemente la generación renovable, las redes eléctricas, los biocombustibles, el almacenamiento de energía y los proyectos industriales con bajas emisiones. La tecnología, la ingeniería y el financiamiento europeos podrían combinarse con los recursos naturales y la creciente demanda energética del Mercosur.

Los bancos públicos y de desarrollo participantes en el foro podrían desempeñar un papel relevante en ese proceso. Los grandes proyectos industriales y de infraestructura suelen depender de financiación combinada, garantías o mecanismos para compartir riesgos antes de atraer capital privado.

Un mercado de 700 millones de personas

La Comisión Europea sostiene que el acuerdo UE–Mercosur crea una zona comercial de aproximadamente 700 millones de personas.

La UE exportó €55.000 millones en bienes al Mercosur en 2024, mientras que las exportaciones de servicios alcanzaron los €29.000 millones en 2023. La Unión Europea representó el 16,9% del comercio total del Mercosur durante 2023.

La Comisión proyecta que el acuerdo podría elevar las exportaciones anuales europeas al bloque sudamericano hasta en €50.000 millones para 2040, lo que representaría un crecimiento aproximado del 39%. También calcula un aumento superior a €77.600 millones en el PIB europeo y el respaldo de hasta 600.000 empleos.

Esas cifras son proyecciones y no resultados garantizados. Su cumplimiento dependerá de la inversión empresarial, la implementación regulatoria, las condiciones económicas y la capacidad de las compañías para utilizar las disposiciones del acuerdo.

Los exportadores industriales europeos se encuentran entre los potenciales beneficiarios. Antes del acuerdo, los aranceles del Mercosur llegaban al 35% sobre los automóviles, oscilaban entre el 14% y el 20% sobre la maquinaria y alcanzaban hasta el 14% sobre los productos farmacéuticos.

La Comisión Europea estima que las reducciones arancelarias podrían ahorrar más de €4.000 millones anuales a las empresas de la UE. El acuerdo también facilita un mayor acceso de las compañías europeas a los mercados de contratación pública, incluido el mercado federal brasileño, valorado en más de €8.000 millones por año.

Las empresas del Mercosur, mientras tanto, podrían aprovechar el mejor acceso a Europa para diversificar sus exportaciones, atraer socios industriales e incorporarse a cadenas de suministro europeas. La magnitud de esa oportunidad dependerá de su capacidad para cumplir requisitos técnicos, demostrar el origen de sus productos y competir en un mercado altamente regulado.

La implementación pasa al centro del debate

La importancia del foro residirá menos en reiterar el valor político del acuerdo que en abordar las barreras operativas que encuentran las empresas cuando intentan utilizarlo.

Las reglas de origen, los procedimientos aduaneros, las normas técnicas, las condiciones de financiación, la seguridad regulatoria y los costos de transporte determinarán si la reducción de aranceles se convierte en operaciones comerciales concretas.

Las pequeñas empresas podrían encontrar las mayores dificultades. Las grandes corporaciones suelen disponer de la capacidad jurídica, logística y financiera necesaria para ingresar en nuevos mercados, mientras las pequeñas y medianas compañías necesitan con frecuencia socios locales y respaldo institucional para desenvolverse en regulaciones desconocidas.

La participación de agencias de inversión y bancos multilaterales podría contribuir a conectar esas compañías con programas de financiación, asistencia técnica y redes regionales.

El encuentro no garantizará por sí mismo nuevos proyectos o flujos comerciales. Su función será crear una primera cartera de contactos e iniciativas bajo el nuevo marco e identificar los obstáculos que todavía requieren soluciones políticas o técnicas.

Para ambas regiones, la lógica económica va más allá de la reducción arancelaria. Europa busca nuevos mercados de exportación, socios energéticos y fuentes de materias primas críticas. El Mercosur necesita inversión, tecnología y mayor acceso a uno de los principales mercados de consumo del mundo.

El foro de Punta del Este ofrecerá una primera señal sobre la capacidad del acuerdo para pasar de la aprobación institucional a la ejecución comercial, y sobre la disposición de las empresas de ambos lados para construir las alianzas necesarias para convertir el acceso a los mercados en negocios operativos.

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