Madrid reúne a más de 2.000 líderes empresariales y políticos para debatir el futuro económico iberoamericano

El XVI Encuentro Empresarial Iberoamericano reunirá representantes de 42 países para debatir inversión, transformación productiva, IA y cooperación público-privada.

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Madrid reúne a más de 2.000 líderes empresariales y políticos para debatir el futuro económico iberoamericano

Más de 2.000 participantes de 42 países se reunirán en Madrid los días 3 y 4 de noviembre para participar del XVI Encuentro Empresarial Iberoamericano, una cita que reunirá a empresarios, gobiernos, organismos multilaterales e inversores en un momento en que la región busca reforzar su posición dentro de una economía global cada vez más fragmentada.

Las dos jornadas se desarrollarán en la Plaza de Toros de Las Ventas y contarán con más de 50 ponentes, más de diez ministros y 23 presidentes de organizaciones empresariales integradas al Consejo de Empresarios Iberoamericanos (CEIB).

Organizado por CEIB, la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) y la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), el encuentro forma parte del programa oficial de la XXX Cumbre Iberoamericana de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno.

Bajo el lema “Iberoamérica ante los desafíos de la economía global: fortalecer la colaboración público-privada”, el programa buscará analizar cómo gobiernos y empresas pueden responder a las transformaciones estructurales que atraviesan el comercio, la inversión y la competitividad.

La agenda se organizará alrededor de la transformación de la economía global, los activos estratégicos, el desarrollo productivo, la innovación, la economía del conocimiento y las condiciones necesarias para un crecimiento sostenible e inclusivo.

La inteligencia artificial, la digitalización, la transición energética y el talento también tendrán un lugar destacado mientras gobiernos y compañías analizan cómo transformar los recursos naturales, las capacidades industriales y los ecosistemas tecnológicos de Iberoamérica en mayor inversión y generación de valor.

Gobiernos y empresas comparten cada vez más la agenda

Una de las principales novedades de esta edición será una mayor participación de representantes gubernamentales dentro del programa empresarial.

Por primera vez, ministros de Paraguay, Colombia, Honduras y Bolivia compartirán una mesa con dirigentes empresariales de la región, mientras que distintos jefes de Estado y de Gobierno participarán también de sesiones de trabajo por fuera del tradicional conversatorio de cierre.

El cambio refuerza el perfil del encuentro como plataforma de diálogo público-privado, más allá de su origen como espacio de representación empresarial.

La apertura reunirá al presidente de CEOE y CEIB, Antonio Garamendi; al secretario general iberoamericano, Andrés Allamand; al ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares; y al ministro de Economía, Carlos Cuerpo.

Entre las principales figuras internacionales previstas aparecen Rebeca Grynspan, secretaria general de ONU Comercio y Desarrollo; Nadia Calviño, presidenta del Banco Europeo de Inversiones; Sergio Díaz-Granados, presidente ejecutivo de CAF; José Manuel Salazar-Xirinachs, secretario ejecutivo de la CEPAL; y Maciej Witucki, presidente de BusinessEurope.

También participarán representantes de la OCDE, la OEA, el BID, el BCIE, universidades, agencias de inversión y otras instituciones.

La amplitud de la convocatoria refleja un esfuerzo creciente por conectar la arquitectura diplomática tradicional de las Cumbres Iberoamericanas con las compañías que finalmente toman decisiones de inversión, contratación y desarrollo de cadenas de suministro.

Desde 2016, el Encuentro Empresarial constituye la instancia formal de participación del sector privado dentro del proceso de las Cumbres Iberoamericanas.

En los últimos años, las organizaciones empresariales comenzaron además a presentar compromisos propios a los gobiernos. Ediciones anteriores abordaron cuestiones como la inversión y la empleabilidad juvenil, mientras que la cita de Madrid culminará con la presentación del Compromiso empresarial por el futuro de Iberoamérica a los jefes de Estado y de Gobierno.

Inversión y tecnología frente a una economía más fragmentada

El contexto internacional agrega relevancia a las discusiones.

Las economías iberoamericanas atraviesan un escenario marcado por la fragmentación del comercio, la competencia por recursos estratégicos, la transición energética, la inteligencia artificial y la reorganización de las cadenas globales de valor.

Para los gobiernos, el desafío consiste en atraer capital y, al mismo tiempo, desarrollar la infraestructura, los marcos regulatorios y el capital humano necesarios para avanzar hacia actividades de mayor valor añadido.

Para las empresas, la región combina grandes mercados de consumo, recursos energéticos y minerales, capacidad de producción alimentaria y ecosistemas tecnológicos en expansión.

El encuentro de Madrid pondrá así el foco en los mecanismos necesarios para convertir esos activos en producción de mayor valor, inversión y una integración regional más profunda.

La cooperación público-privada tendrá especial protagonismo en los debates sobre infraestructura, energía e innovación, mientras que la agenda tecnológica analizará de qué manera la IA y la digitalización pueden mejorar la productividad sin ampliar las brechas entre países o entre grandes empresas y pymes.

La edición coincide además con el décimo aniversario de CEIB, reflejo del creciente espacio institucional que las organizaciones empresariales han ganado dentro del proceso iberoamericano.

Al cierre de la cita, Garamendi traspasará la presidencia de CEIB a Anabel Gallardo, presidenta del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP).

El encuentro culminará el 4 de noviembre con la participación del rey Felipe VI de España, después del tradicional conversatorio con los jefes de Estado y de Gobierno iberoamericanos.

Para las empresas que operan entre Europa y América Latina, la cita de Madrid llega en un momento particularmente activo para las relaciones económicas transatlánticas.

La prueba será comprobar si el acercamiento creciente entre gobiernos, organismos multilaterales y sector privado puede trascender las declaraciones y transformarse en inversión, cadenas de valor más sólidas y nuevas oportunidades de negocio para Iberoamérica.

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