Suecia apunta a Argentina y Brasil para capitalizar el acuerdo UE-Mercosur
El ministro Benjamin Dousa visita Sudamérica mientras Estocolmo busca transformar el nuevo marco comercial en oportunidades para empresas suecas de minería, energía, movilidad, industria avanzada y tecnología.

Suecia comenzó a trasladar el acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur al terreno de los negocios, con una visita del ministro de Cooperación Internacional para el Desarrollo y Comercio Exterior, Benjamin Dousa, a Argentina y Brasil entre el 2 y el 6 de noviembre.
El viaje se produce seis meses después de que el Acuerdo Comercial Interino UE-Mercosur comenzara a aplicarse provisionalmente el 1 de mayo, abriendo una nueva etapa en las relaciones económicas entre Europa y Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.
Suecia fue uno de los países europeos que respaldó con mayor firmeza el acuerdo durante el proceso de negociación. Ahora, Estocolmo busca posicionar a sus empresas para aprovechar la reducción de barreras comerciales y las nuevas posibilidades de inversión.
“Estoy orgulloso de que Suecia haya contribuido a llevar esto a buen puerto”, afirmó Dousa antes del viaje, al destacar que el acuerdo genera nuevas oportunidades para las compañías suecas y fortalece los vínculos entre la Unión Europea y Sudamérica.
El Gobierno sueco considera que el nuevo marco UE-Mercosur conforma una de las mayores áreas de libre comercio del mundo, con más de 700 millones de consumidores.
La primera escala de Dousa es Argentina, donde mantendrá reuniones con representantes del Gobierno y del sector privado para analizar el intercambio comercial y las oportunidades de inversión. Posteriormente viajará a Brasil, donde Suecia celebra además 200 años de relaciones diplomáticas y donde ya operan más de 250 empresas suecas.
Argentina gana atractivo para la inversión sueca
Argentina presenta una ecuación diferente a la brasileña: una presencia corporativa sueca menor, pero un mercado que vuelve a generar interés por sus recursos naturales, su base industrial y sus necesidades de inversión.
El Business Climate Survey 2026 de Business Sweden identifica oportunidades significativas en minería, transición energética, modernización industrial e infraestructura, además de sectores como equipamiento industrial, transporte, salud y tecnologías avanzadas.
Las compañías suecas que ya operan en el país mostraron un desempeño financiero relativamente sólido pese al complejo escenario macroeconómico.
La mayoría de las empresas consultadas continuó siendo rentable y las expectativas de facturación permanecieron mayoritariamente positivas. Al mismo tiempo, señalaron como obstáculos las restricciones financieras, la presión tributaria, la complejidad regulatoria, los procedimientos aduaneros y la volatilidad económica.
El estudio incluyó respuestas de 33 compañías suecas con operaciones en Argentina, la mayoría de ellas presentes en el mercado desde hace más de cinco años.
Para Estocolmo, el acuerdo UE-Mercosur podría modificar parte de esa ecuación.
El tratado no elimina todas las barreras comerciales de manera inmediata, pero ya comenzó a reducir aranceles en sectores donde la industria sueca cuenta con una fuerte presencia internacional.
Los vehículos eléctricos e híbridos europeos que ingresan al Mercosur pasaron de pagar aranceles de 35% a 25% desde el inicio de la aplicación provisional, mientras que en los automóviles con motores de combustión la tasa cayó de 35% a 17,5%.
En maquinaria y equipos, los aranceles que llegaban a ubicarse entre 14% y 20% serán eliminados progresivamente para el 93% de las exportaciones europeas. Los productos farmacéuticos, que enfrentaban tasas de hasta 14%, también comenzaron un proceso gradual de liberalización.
El nuevo escenario mejora así las condiciones para compañías europeas que comercializan maquinaria industrial, tecnología para el transporte, equipamiento sanitario y soluciones de fabricación avanzada.
Brasil aporta escala y una fuerte base empresarial sueca
Brasil representa el mercado más consolidado dentro de la estrategia sudamericana de Suecia.
Más de 250 compañías suecas ya operan allí a través de filiales, distribuidores o socios locales, según Business Sweden.
La presencia se extiende por sectores como manufactura industrial, movilidad, minería, energía, telecomunicaciones, salud y servicios profesionales.
Las inversiones brasileñas en infraestructura, digitalización, transición energética y modernización industrial siguen generando oportunidades para empresas capaces de ofrecer tecnologías avanzadas y soluciones sostenibles.
El país funciona además como la principal plataforma comercial sueca en Sudamérica y como sede regional para numerosas compañías.
La relación empresarial tiene más de un siglo de historia, aunque las dificultades para operar continúan siendo relevantes.
Las empresas señalan entre los principales problemas la complejidad tributaria y regulatoria, la burocracia, los elevados costes financieros y los procedimientos aduaneros.
Por eso, la importancia del acuerdo UE-Mercosur no reside en que elimine todos esos obstáculos de inmediato, sino en que reduce una de las barreras estructurales que históricamente enfrentaron los exportadores europeos: los altos aranceles de importación.
Del respaldo político a la ejecución comercial
La misión sueca se produce en un momento de transformación más amplia de las relaciones económicas entre la Unión Europea y el Mercosur.
En 2025, la UE exportó bienes por €53.300 millones al bloque sudamericano, mientras que las exportaciones del Mercosur hacia Europa alcanzaron €56.100 millones.
Las ventas europeas se concentran precisamente en sectores como maquinaria, productos químicos y farmacéuticos y equipamiento de transporte, áreas en las que la industria sueca posee capacidades relevantes.
Para Estocolmo, sin embargo, la oportunidad va más allá del crecimiento de las exportaciones.
Argentina y Brasil ganaron importancia dentro de las discusiones europeas sobre minerales críticos, energías renovables, cadenas industriales, sistemas alimentarios y tecnologías verdes.
Las empresas suecas especializadas en equipos para minería, movilidad, maquinaria industrial y tecnologías limpias podrían beneficiarse no sólo de menores aranceles, sino también de las inversiones necesarias para ampliar esos sectores.
El escenario resulta especialmente visible en Argentina, donde el crecimiento de la minería y las inversiones energéticas generan demanda por tecnología industrial, y en Brasil, cuya escala productiva e infraestructura ofrecen oportunidades de mayor volumen.
La visita también representa una evolución en la propia relación UE-Mercosur.
Durante décadas, el acuerdo fue fundamentalmente una negociación política. Desde mayo, en cambio, se convirtió en un marco comercial que las empresas pueden empezar a utilizar de manera efectiva.
El desafío ahora consiste en comprobar si el acceso preferencial puede transformarse en nuevas exportaciones, proyectos de inversión y alianzas industriales de largo plazo.
Para Suecia, la visita a Buenos Aires y São Paulo representa uno de los primeros intentos concretos de avanzar en esa dirección.
Después de años de defender el acuerdo, Estocolmo pasa ahora de la diplomacia a la ejecución comercial y pone a prueba si Argentina y Brasil pueden convertirse en mercados más relevantes para la tecnología, la industria y la inversión suecas dentro del nuevo escenario UE-Mercosur.



