El acuerdo de €1.200 millones de Lufthansa por TAP refuerza su apuesta en el Atlántico Sur, aunque los beneficios se retrasan por la regulación
La compra de hasta el 49,9% de TAP Air Portugal por parte de Lufthansa busca consolidar su posición en rutas hacia Brasil y Latinoamérica, aunque los obstáculos regulatorios y de control estatal posponen los beneficios hasta al menos 2028.

Lufthansa ha pactado la compra de hasta el 49,9% de TAP Air Portugal por €1.200 millones, una operación que busca reforzar su presencia en el tráfico aéreo del Atlántico Sur, especialmente en rutas rentables hacia Brasil y Latinoamérica.
El acuerdo, que valora una participación inicial del 44,9% en €1.025 millones y contempla la adquisición de otro 5% a empleados de TAP, deja al Gobierno portugués con el control del 50,1%. Los términos finales aún deben negociarse y la operación requiere aprobación del gabinete en Lisboa y de la Comisión Europea. La finalización no se espera antes de 2028.
La integración podría generar sinergias anuales de €450 millones gracias a la colaboración operativa, la gestión compartida de flotas y la ampliación del alcance de la red. Lufthansa también ha prometido una inversión de €500 millones en Portugal como parte del acuerdo.
TAP posee actualmente un 24% de la cuota de asientos entre Europa y Brasil, lo que la consolida como puente clave entre ambos continentes. Al integrar la red de TAP, Lufthansa fortalecería su posición en el mercado del Atlántico Sur, aumentando la conectividad para viajeros y empresas europeas y latinoamericanas, en un contexto de recuperación de la demanda transatlántica y mayor intercambio comercial.
Sin embargo, las restricciones regulatorias y de gobernanza retrasarán los beneficios. El control estatal portugués sobre TAP puede limitar la capacidad de Lufthansa para integrar operaciones o mejorar eficiencias a corto plazo. Además, la Comisión Europea revisará el impacto sobre la competencia, lo que podría exigir condiciones adicionales o demorar la aprobación.
Las presiones financieras también marcan la agenda. TAP obtuvo un beneficio neto de €4,1 millones en 2025, pero sufrió pérdidas de €99,2 millones en el primer semestre de 2026 debido al aumento de los costes del combustible. La materialización de sinergias y el crecimiento hasta la flota objetivo de 117 aviones en 2035 dependerán de la estabilidad del mercado y de la coordinación entre Lufthansa, TAP y las autoridades portuguesas.
Para Lufthansa, el acuerdo representa una apuesta estratégica a largo plazo en una región en expansión, con opciones de aumentar cuota y aprovechar economías de escala. Para empresas e inversores europeos y latinoamericanos, la clave será la rapidez en la integración y el desenlace regulatorio sin distorsionar la competencia.



