El hidrógeno blanco, nueva esperanza de descarbonización ante el estancamiento del hidrógeno verde

Empresas emergentes e investigadores compiten por superar los desafíos técnicos para extraer hidrógeno blanco, que podría transformar sectores difíciles de descarbonizar ante el lento avance del hidrógeno verde.

4 de octubre de 2026
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El hidrógeno blanco, nueva esperanza de descarbonización ante el estancamiento del hidrógeno verde

El hidrógeno blanco, presente en depósitos geológicos de la corteza terrestre, está ganando protagonismo como posible solución transformadora para la descarbonización industrial, en un momento en que los proyectos de hidrógeno verde avanzan a un ritmo muy inferior al esperado.

Según un reciente artículo de Nature Energy, menos de una décima parte de los proyectos anunciados de hidrógeno verde se habían concretado para 2023 y solo el 7% de la capacidad anunciada a nivel global se finalizó a tiempo. Los retrasos, impulsados por altos costos y desafíos de infraestructura, han llevado a los actores del sector a buscar alternativas.

Defensores como Pierre Levin, director ejecutivo de la startup canadiense Vema, sostienen que el hidrógeno blanco podría sortear muchas de las barreras que enfrenta el hidrógeno verde. A diferencia del hidrógeno verde —producido mediante electrólisis de agua con electricidad renovable—, el hidrógeno blanco se obtiene de reservas geológicas naturales, lo que ofrece la posibilidad de menores costos de producción e impactos ambientales reducidos si se superan los desafíos de extracción.

El potencial es vasto. Un estudio liderado por Chris Ballentine en Oxford señala que el hidrógeno generado en la corteza continental terrestre equivale a 170.000 años del consumo mundial actual de petróleo. Sin embargo, el desafío está en extraer y purificar este hidrógeno a escala industrial.

Informes de organizaciones como Futura destacan la necesidad de una "receta de exploración repetible": una metodología confiable para localizar y aprovechar los flujos subterráneos de hidrógeno. Actualmente, los esfuerzos se centran en tecnologías para perforar, capturar y separar el hidrógeno de otros gases, aunque la viabilidad comercial aún no está demostrada.

Startups e inversores aceleran investigaciones y proyectos piloto, buscando avances que puedan transformar el panorama competitivo de la producción de hidrógeno. El éxito permitiría ofrecer una alternativa baja en carbono para sectores emisores como la siderurgia y el transporte, donde la implementación del hidrógeno verde ha sido limitada.

No obstante, persisten riesgos. La complejidad de la extracción geológica, junto a la incertidumbre sobre costos y marcos regulatorios, podría ralentizar el desarrollo. Por ahora, el hidrógeno blanco representa tanto un reto técnico como una oportunidad significativa para Europa, América Latina y los mercados energéticos globales que buscan vías de descarbonización escalables.

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