La Gen Z enfrenta ansiedad económica pese a su potencial de riqueza y se vuelca a la política
Aunque la Generación Z podría ser más rica que los millennials, la incertidumbre económica y el desempleo alimentan su activismo político y demandas de cambio.

La Generación Z se perfila para superar a los millennials en términos de riqueza, pero el aumento de la ansiedad por el mercado laboral estadounidense y el encarecimiento de la vivienda impulsa una ola de participación política y demandas de cambio sistémico entre los jóvenes adultos, según reportes recientes y entrevistas en la Universidad Estatal de Michigan.
Aunque investigaciones señalan que la Generación Z podría superar a generaciones anteriores en acumulación de riqueza, la realidad para muchos está marcada por la inestabilidad económica. La tasa de desempleo entre los estadounidenses de 22 a 27 años es del 7,2%, muy por encima del promedio nacional del 4,1%. En el caso de los recién graduados universitarios, la cifra es del 5,6%, un nivel no visto desde la Gran Recesión.
Estudiantes como Frankie Llerandi, Kira Saiti y Julian Bautista en Michigan State describen un clima de desesperación y frustración. Muchos se sienten poco preparados para la vida adulta y pesimistas sobre su futuro. "Reciben ofertas falsas y estafas, hay un montón de empleos fraudulentos", comentó un estudiante, señalando la abundancia de fraudes laborales en un mercado saturado por ofertas digitales.
El alza de los precios de la vivienda agrava estas preocupaciones, dificultando la posibilidad de acceder a una vivienda propia. La brecha entre el potencial de riqueza a largo plazo de la Generación Z y sus dificultades actuales impulsa una mayor movilización política, en especial el apoyo a candidatos progresistas que prometen reformas económicas.
Candidatos como Abdul El-Sayed (Senado de EE.UU.) y Will Lawrence (candidato demócrata al Congreso) están ganando terreno al abordar preocupaciones estudiantiles sobre la seguridad laboral y la asequibilidad. Marla McGraw, decana adjunta de gestión de carreras en Michigan State, apunta que los estudiantes examinan con mayor escepticismo la fiabilidad de las ofertas de empleo.
Algunos economistas, entre ellos Kevin Corinth del American Enterprise Institute y Kathryn Edwards, sostienen que, si bien la Generación Z enfrenta desafíos inmediatos, su perspectiva financiera a largo plazo sigue siendo sólida. Sin embargo, advierten que la insatisfacción económica persistente entre los jóvenes puede aumentar la polarización política y definir el rumbo de la política estadounidense, la estrategia empresarial y el consumo.
Para inversores y empresas, la cautela financiera de la Generación Z podría influir en las tendencias del mercado, favoreciendo marcas y líderes que respondan a sus preocupaciones sobre seguridad laboral, asequibilidad y transparencia. Su participación política será decisiva en las próximas elecciones y en la agenda política de Estados Unidos.



