Portacargas eléctricos superan a los de hidrógeno en coste para rutas costeras noruegas

Un análisis reciente revela que los portacargas eléctricos podrían ahorrar hasta 14,13 millones de euros en 15 años frente a los de hidrógeno en Noruega.

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Portacargas eléctricos superan a los de hidrógeno en coste para rutas costeras noruegas

Los portacargas eléctricos se perfilan como una solución significativamente más rentable que los buques impulsados por hidrógeno para el transporte costero en Noruega, según un análisis reciente consultado por EUBizNews.

A pesar de las afirmaciones del GMI Group—la naviera noruega que desarrolla cuatro portacargas de hidrógeno-eléctricos—de que la propulsión por hidrógeno reduciría los costes de ciclo de vida, el estudio concluye que las alternativas eléctricas serían entre 11,64 y 14,13 millones de euros más baratas en 15 años, incluso considerando las subvenciones públicas.

El escenario modeló los costes totales para ambos tipos de buques, incluyendo un apoyo público de 13,1 millones de euros por cada portacargas de hidrógeno y un total de 42,9 millones de euros en ayudas de Enova para las cuatro naves. Los barcos eléctricos alcanzarían 29,55 millones de euros en costes a 15 años, mientras que las alternativas de hidrógeno supondrían 43,68 millones de euros para los armadores, tras descontar las ayudas. Se determinó que la propulsión por hidrógeno es entre un 50 y un 58% más cara que el diésel convencional, lo que pone en duda su viabilidad económica para rutas costeras cortas.

PowerCell, proveedor de pilas de combustible marinas, confirmó en octubre de 2026 un pedido adicional de 24 unidades con una capacidad total de 5,4 MW. Las dos primeras naves de hidrógeno-eléctricas están previstas para 2027, y otras dos llegarán en 2029.

Las conclusiones tienen amplias implicaciones para la financiación pública y las estrategias de inversión en la descarbonización marítima. Si las soluciones eléctricas superan de forma sistemática al hidrógeno en costes, las agencias de financiación pública como Enova podrían verse forzadas a replantear la asignación de ayudas para maximizar el impacto. Los resultados también sugieren que la propulsión eléctrica podría convertirse en la opción preferida para el transporte costero, con potencial para alterar el panorama competitivo de astilleros y proveedores tecnológicos en Europa y América Latina.

Expertos del sector advierten del riesgo de que los fondos públicos se asignen de forma ineficiente si no se ponderan plenamente las evidencias económicas a favor de las alternativas eléctricas frente a las inversiones en hidrógeno. Para los operadores de transporte y responsables políticos, el análisis subraya la necesidad de evaluaciones técnicas y comerciales continuas a medida que evolucionan las tecnologías. Para más detalles, consulte el informe de CleanTechnica.

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