El auge eólico de América Latina depende del respaldo político estatal

El respaldo de los gobiernos será clave mientras América Latina apunta a duplicar su capacidad eólica terrestre a 120 GW para 2035, con Brasil y México a la cabeza.

3 de octubre de 2026
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El auge eólico de América Latina depende del respaldo político estatal

América Latina se prepara para duplicar su capacidad eólica terrestre y superar los 120 GW para 2035, pero la magnitud y velocidad de este crecimiento dependerán en gran medida de la eficacia de las políticas gubernamentales en la región, según analistas del sector y previsiones recientes.

Un informe estima que la capacidad eólica terrestre en Sudamérica podría alcanzar los 83 GW en 2034, con un crecimiento anual del 6,5%. La región ya superó los 44,7 GW de capacidad eólica instalada en 2022, con Brasil liderando con 35 GW, lo que lo posiciona como el quinto mercado eólico terrestre más grande del mundo.

Los marcos normativos—desde los procesos de permisos y acceso a la red, hasta incentivos fiscales—se han vuelto factores determinantes para acelerar o frenar proyectos eólicos. En México, la inversión prevista de 4.000 a 5.000 millones de dólares en energía eólica para 2030 está estrechamente ligada a metas gubernamentales y reformas regulatorias, según la Asociación Mexicana de Energía Eólica. El sector genera actualmente unos 10.000 empleos, y las nuevas incorporaciones de capacidad impulsarán aún más el empleo y la industria local.

Argentina también ha fortalecido su entorno normativo para renovables, con el anuncio en marzo de la Corporación Financiera Internacional para financiar el Parque Eólico Olavarría—un proyecto de 275 millones de dólares junto a Acindar Industria Argentina de Aceros S.A.. La capacidad eólica del país ya suma casi 4,6 GW, con nuevos proyectos en cartera que dependen de la continuidad de los apoyos regulatorios y financieros.

A pesar de este avance, persisten desafíos. Las limitaciones de red y el riesgo de sobreoferta eléctrica amenazan el crecimiento sostenido en mercados clave como Brasil y Chile. Según el Global Wind Energy Council (GWEC), la falta de infraestructura y los procesos lentos de permisos podrían demorar proyectos y desalentar la inversión.

Para superar estos cuellos de botella, analistas destacan el potencial de las alianzas público-privadas, especialmente para expandir la infraestructura de red y la integración renovable. El desarrollo de la energía eólica marina podría diversificar aún más la matriz energética regional, abriendo nuevos mercados e inversiones si los gobiernos establecen marcos regulatorios claros.

Para Europa y los inversores internacionales, la expansión eólica latinoamericana representa tanto una oportunidad para la exportación de tecnología y servicios, como un socio en la descarbonización global. El éxito regional dependerá de la capacidad de los gobiernos para equilibrar estabilidad normativa, inversión en infraestructura e incentivos sectoriales en la próxima década.

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